Anonimato

T-entiendo

“Las ciudades son extrañas:


Porque la cantidad de población


Y el tráfico no elimina del todo el silencio


Guardo el bolígrafo. Me levanto del jardín del y abandono el escrito a su suerte, como buscando un atisbo de apego en el lector anónimo que se lo encuentre.


Hallo cobijo en la estación de como tantos. Alguien toca la guitarra;no hacen falta cascos. Me paro a escuchar un minuto, que casi me cuesta tres, de no ser por correr para no perder el metro. En realidad no tengo prisa, pero es costumbre.


——se reúnen aquí. Los pasajeros estamos tan acostumbrados a la diversidad que a menudo tengo la sensación de que podría llevar un disfraz y nadie se inmutaría. En este sitio uno se exhibe y se vuelve invisible al mismo tiempo.


El flujo de transeúntes es fascinante y abrumador a partes iguales. Todos estamos tan fuera de aquí como dentro. De todos modos, creo que las personas disfrutamos más del trayecto de lo que nos atrevemos a reconocer. El mundo se declara en pausa, por lo que a menudo es el único paréntesis diario en el que podemos ser libres de elegir qué hacer, o de no hacer nada,sin que nadie se interponga. Me pregunto cuántas páginas habrán sido leídas en este solo tren y cuántas canciones escuchadas... cuántas miradas huidizas intercambiadas.


El timbre del teléfono interrumpe mi momento. Contesto con rapidez para aplacar el sonido y me sorprendo de forma estúpida cuando alguien me llama por mi nombre. Finjo que se corta y cuelgo.

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