Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 13 a 17 anys
Centre escolar
Institució Igualada
Relat escolar

El autobús no siempre es aburr

El autobús avanzaba despacio por la ciudad. Estaba lleno de gente y se escuchaban varias conversaciones ,el ruido del motor y alguna risa. Era por la tarde y muchos volvían a casa después del colegio o del trabajo, la gente estaba cansada. Por la ventana se veían coches, tiendas y muchas personas caminando con prisas.
Clara volvía del instituto, subió en una parada y miró a su alrededor. No había ni un asiento libre, así que se agarró a una barra para no caerse. De repente el autobús frenó con fuerza.
– ¡Uy!-- dijo clara, intentando mantener el equilibrio.
Un hombre mayor que estaba sentado cerca le habló con amabilidad:
– Ten cuidado, este autobús a veces frena muy bruscamente.
– Gracias– respondió Clara.
El autobús siguió su camino. Un niño, al fondo, hablaba muy fuerte mientras su madre intentaba calmarlo.
– Si no te sientas, nos bajamos– decía ella
Algunas personas miraron hacia atrás y sonrieron. Clara también miró y luego se volvió fijarse en el hombre.
–¿Siempre va tan lleno?--preguntó.
– Si, sobre todo a esta hora– respondió él–. Todo el mundo quiere llegar a casa.
– Yo también– dijo Clara–. Ha sido un día largo en el instituto.
– Me lo imagino– contestó el hombre–.¿Te gustan tus clases?
Clara dudó un momento
– Algunas si y otras no tanto.
El hombre sonrió
–Eso no cambia mucho con los años, a mi me pasaba lo mismo.
En la siguiente parada, una chica se levantó para bajar. El hombre mayor miró a clara.
– Si quieres, siéntate tú.
–¿De verdad? Gracias– dijo ella.
Clara se sentó y suspiró aliviada.
– Se agradece mucho– añadió.
– No hay problema– contestó el hombre–. Yo me bajo pronto, en la siguiente parada.
El autobús volvió a arrancar. Durante unos segundos, los dos se quedaron en silencio, escuchando las conversaciones de los demás pasajeros.
Luego, el hombre volvió a hablar.
–Es curioso… hay mucha gente aquí, pero casi nadie habla entre sí, todo el mundo está en sus cosas.
Clara pensó un momento.
–Es verdad. Cada uno está con su móvil o mirando por la ventana.
–Antes la gente hablaba más– dijo él– Voy cada día en este mismo autobús desde hace unos cuantos años y antes la gente prestaba más atención a lo que pasaba a su alrededor.
–Si, pero a veces también está bien estar tranquilo– respondió Clara.
Eso también es cierto– dijo el hombre–. Pero una pequeña conversación puede alegrarte el día
Clara sonrió.
–como ahora.
El autobús frenó otra vez y se escuchó una voz automática:
–Próxima parada.
El hombre se levantó despacio y se sujetó a la barra metálica.
–Esta es la mía.
– Adiós, que le vaya bien– dijo Clara.
–Igualmente– respondió él–. Y que tengas un buen día mañana en el instituto.
– Gracias– dijo Clara
El hombre bajó del autobús y Clara lo vio alejarse por la ventana entre la gente. luego miró su móvil pero ya no tenía tanta prisa por usarlo.
Miró a su alrededor: el niño ya estaba más tranquilo, algunas personas hablaban en voz baja y otras miraban por la ventana. Clara pensó que, a veces, un viaje en autobús podía ser más interesante y entretenido de lo que parecía.