Autor/a
Lolindels
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

El Ritual


Aquél miércoles volví a desobedecer las recomendaciones que TMB establece en cuanto a viajar en hora punta con mascotas. Eran casi las diez de la mañana, mi perra y yo teníamos prisa por volver a casa pero, a medida que el metro avanzaba y los pasajeros aumentaban, nos encontrábamos incómodamente más apretados. Decidí hacer una parada en Diagonal para esperar a que el flujo de pasajeros disminuyera, sin embargo, me topé con un panorama aún más caldeado. En el andén un grupo de revisores y guardias de seguridad rodeaban a una chica, a la que una enfermera examinaba, tendida en el suelo. Los curiosos no tardaron en acercarse a preguntar, había quienes incluso se animaban a lanzar sus propias teorías, el revuelo tenía en vilo a la muchedumbre. Mi atención, no obstante, se fijó en una señora que permanecía ajena a ese desorden, sentada en una esquina y con el pensamiento sumido en su propio drama. Azuzado por mi perra Trufis —que debía detectar la emoción que turbaba a la señora— me acerqué a ella... Lo que sigue es una transcripción retocada con cierto lirismo de lo que la señora me contó a modo de catarsis pues veía en mí al elemento que la liberaría de una pesada carga emocional:

Para asegurarse de que el hechizo tuviera el resultado esperado y, por tanto, que su sobrino tuviera éxito en la búsqueda de trabajo, María Limbania se encargó ella sola de los preparativos. Tenía las hierbas, el incienso, las velas, la ropa… Preparó el ungüento, después el hidromiel y puso a limpiar la casa entera a sus hijas. Esparció leguminosas en el salón y los lavabos (¿Con qué objetivo?), hojas de laurel en las habitaciones y colocó una corona de muérdago y mirto en la puerta de entrada. Convencida de no alterar con ello el resultado del hechizo, se permitió modificar a conveniencia las indicaciones del Hechicero e introdujo, haciendo caso al dictamen de un impulso, un ingrediente misterioso en el hidromiel ya listo. Sí, misterioso también para ella pues desconocía el poder y alcance de una dosis de LSD. Tal era su desconocimiento que, después del primer trago de su sobrino, ella y su hija mayor también bebieron de aquél hidromiel enriquecido. La ausencia de efectos inmediatos permitió que el "Abrecaminos" ( nombre con que se conoce al hechizo ) se llevará a cabo sin novedad.

En este punto el gimoteo y los ladridos de mi perra me alertaron de la necesidad de retomar mi viaje, el monitor marcaba la llegada de un nuevo convoy. La señora se excusó porque tenía un piso que limpiar antes de mediodía, volvió a disculparse por lo sucedido y, antes de desaparecer, me adelantó que ahí no acababa la historia...Que el chico —que también era sobrino suyo y hermano de la joven desvahía—no solo no encontró trabajo sino que ya estaba de vuelta en Barcelona...Que Limbania lo requería de vuelta en su país con urgencia...Que en definitiva el hechizo había culminado, por error, en una frenética unión incestuosa cuyas consecuencias habían salido a relucir nueve meses más tarde.
FIN