Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 anys
Centre escolar
Institució Igualada
El ruido del metro
Mi día siempre empieza y termina con ruido del Metro. Soy una persona típica de las que podéis ver en la calle de Barcelona. Me llamo Luka, y tengo dieciocho años. Yo nunca he sido una persona diferente o interesante. Lo único que me hace diferente de otros es…la depresión. De verdad, hace dos años que la tengo y ya es algo normal para mí. Mi habitación parece un basurero y yo también. Cojo mi móvil y miro la hora mientras salgo del tren. De repente me choco con alguien y nos caemos los dos. Miro adelante y veo una chica más o menos de mi edad.
-Perdona, no te he visto. ¿Te ayudo?
-No, es mi culpa.
Nos ponemos de pie, miramos uno a otro y nos vamos a la salida con vergüenza. Veo que me sigue. Ella me mira y me dice con una sonrisa:
-Parece que vivimos cerca.
Me río y la miro.
-Ya, qué sorpresa.
Se acerca a mí y coge su móvil.
-¿Puedo pedirte tu número? Somos vecinos y he pensado que es una buena idea.
-Vale, aquí lo tienes.
Y no sé cómo pero ha pasado un año. Nos hemos hecho buenos amigos y me ha ayudado mucho con mi salud mental sin saberlo. Se llama Mari y va a la misma universidad que yo pero como dibujante de arte. Un día me envió un mensaje que nunca olvidaré.
“Hola, si ves este mensaje es porque mi operación de corazón no ha ido bien. Espero que me recuerdes como una buena persona. Te deseo todo lo mejor posible.”
Mi móvil se cae de las manos. No, no puede ser. No me lo creo. Cojo el móvil y comienzo de escribir:
“Hola?”, ”Todo bien?”, ”Contesta”
Nada, nadie ha contestado.
Después de su muerte otra vez he caído. No puedo ni poner me de pie. Mi única salvación ha desaparecido. Pero un día pienso: Si no ha podido salvarla, puedo salvar una de sus partes. Y así he comenzado a dibujar. Todos los días practico. He dejado un dibujo suyo en mi casa. Lo único que puedo hacer por ella es acabarlo. En seis meses lo he acabado y lo he publicado. Solo quiero que sea famosa, como siempre lo deseaba. Y así poco a poco sus proyectos se han hecho famosos.
Ahora, hasta que ya no necesito ir por el metro, siempre lo hago, como recuerdo de ella, para no olvidarme del día y de la persona más importante de mi vida. Lo hemos conseguido, juntos.
Y aun después de todo esto, mi día sigue empezando y terminando con el ruido del metro.
-Perdona, no te he visto. ¿Te ayudo?
-No, es mi culpa.
Nos ponemos de pie, miramos uno a otro y nos vamos a la salida con vergüenza. Veo que me sigue. Ella me mira y me dice con una sonrisa:
-Parece que vivimos cerca.
Me río y la miro.
-Ya, qué sorpresa.
Se acerca a mí y coge su móvil.
-¿Puedo pedirte tu número? Somos vecinos y he pensado que es una buena idea.
-Vale, aquí lo tienes.
Y no sé cómo pero ha pasado un año. Nos hemos hecho buenos amigos y me ha ayudado mucho con mi salud mental sin saberlo. Se llama Mari y va a la misma universidad que yo pero como dibujante de arte. Un día me envió un mensaje que nunca olvidaré.
“Hola, si ves este mensaje es porque mi operación de corazón no ha ido bien. Espero que me recuerdes como una buena persona. Te deseo todo lo mejor posible.”
Mi móvil se cae de las manos. No, no puede ser. No me lo creo. Cojo el móvil y comienzo de escribir:
“Hola?”, ”Todo bien?”, ”Contesta”
Nada, nadie ha contestado.
Después de su muerte otra vez he caído. No puedo ni poner me de pie. Mi única salvación ha desaparecido. Pero un día pienso: Si no ha podido salvarla, puedo salvar una de sus partes. Y así he comenzado a dibujar. Todos los días practico. He dejado un dibujo suyo en mi casa. Lo único que puedo hacer por ella es acabarlo. En seis meses lo he acabado y lo he publicado. Solo quiero que sea famosa, como siempre lo deseaba. Y así poco a poco sus proyectos se han hecho famosos.
Ahora, hasta que ya no necesito ir por el metro, siempre lo hago, como recuerdo de ella, para no olvidarme del día y de la persona más importante de mi vida. Lo hemos conseguido, juntos.
Y aun después de todo esto, mi día sigue empezando y terminando con el ruido del metro.