Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 anys
Centre escolar
Institució Igualada
El teleférico
Las vacaciones de Manuel siempre han sido divertidas y estupendas. Manuel ha ido a muchos sitios, a parques de atracciones, a esquiar, a museos etc. Este año han decidido ir al teleférico, pero esta vez ha ocurrido una cosa que nunca les había pasado.
El plan era ir a Barcelona sobre las tres de la tarde, ir a un centro comercial e ir a Montjuic, montar el teleférico y cenar.
El plan era perfecto, tal como la hora y como estaba distribuido, pero ya desde el inicio comenzaron mal, había tránsito y tuvieron que ir directos al centro comercial, había muchas personas, y no pudieron comprar muchas cosas debido de que a sus padres se les olvidó traer suficiente dinero. Manuel estaba muy decepcionado.
Por suerte, pudieron montar en el teleférico, cuando subió aún estaba un poco decepcionado pero al momento de ver esas vistas espectaculares, se le olvidó todo, solo estaba disfrutando de la hermosa vista desde allí. Mientras tanto, sus padres sacaron algo del bolso, eran los regalos, lo hicieron a propósito para poder dárselos en el teleférico. Cuando se acabó el trayecto, Manuel no podía dejar de pensar en el paisaje, le encantó, desde entonces estudió mucho, y dice que le encantaría ser arquitecto de teleféricos para que la gente pudiera disfrutar aún mejor de los pasajes de la naturaleza y de las obras humanas.
El plan era ir a Barcelona sobre las tres de la tarde, ir a un centro comercial e ir a Montjuic, montar el teleférico y cenar.
El plan era perfecto, tal como la hora y como estaba distribuido, pero ya desde el inicio comenzaron mal, había tránsito y tuvieron que ir directos al centro comercial, había muchas personas, y no pudieron comprar muchas cosas debido de que a sus padres se les olvidó traer suficiente dinero. Manuel estaba muy decepcionado.
Por suerte, pudieron montar en el teleférico, cuando subió aún estaba un poco decepcionado pero al momento de ver esas vistas espectaculares, se le olvidó todo, solo estaba disfrutando de la hermosa vista desde allí. Mientras tanto, sus padres sacaron algo del bolso, eran los regalos, lo hicieron a propósito para poder dárselos en el teleférico. Cuando se acabó el trayecto, Manuel no podía dejar de pensar en el paisaje, le encantó, desde entonces estudió mucho, y dice que le encantaría ser arquitecto de teleféricos para que la gente pudiera disfrutar aún mejor de los pasajes de la naturaleza y de las obras humanas.