Autor/a
Nana
Categoria
Relat lliure
La culpa fue de la lluvia
Nunca imaginé que seis paradas de autobús podían cambiar mi vida.
Normalmente cogía el autobús a las dos de la tarde.Siempre el mismo.Siempre las mismas seis paradas hasta el trabajo.
Pero aquel día todo salió mal.
Llegaba tarde,llovía a cántaros,la gente se apretaba bajo la marquesina buscando un refugio imposible.
Cuando el autobús apareció al fondo,eche a correr.
Justo entonces un coche pasó demasiado cerca.El agua del charco me cubrió de pies a cabeza.
Empapada y con el orgullo chorreando igual que el abrigo,cruce la calle y levante el brazo para detener el autobús.
Subi como pude,abrí el bolso ,busqué la tarjeta y la valide por la máquina
Al levantar la mirada, sentí las miradas clavadas en mi,el pelo pegado a la cara,los zapatos dejando huellas de agua en el suelo.
Me apoye en una barra,solo eran seis paradas,pero aquel parecían sesenta.
Menos mal que en el trabajo guardaba una muda para emergencias y aquel,sin duda era uno de esos días.
Dos días después volví a subir al mismo autobús.
-?Al final,no cogiste un resfriado?
La voz llegó desde el asiento del conductor.
Levante la vista,sonreía como si le hubieran quitado un peso de encima.
Me extrañó que se acordará de mi,entre tantas personas que cada día suben y bajan de un autobús sin mirarse siquiera.
Primero frases cortas.
Después preguntas.
Luego risas.
Un día, cuando bajaba del autobús me dijo;
--Me cambian el turno...pero me gustaría volver a verte.Puede ser?
Así empezó una historia que se fue tejiendo despacio,parada a parada como esos trayectos cotidianos que parecen iguales ...hasta que dejan de serlo.
Meses después,una mañana luminosa subí al autobús de siempre.
El sol entraba por las ventanas,parecía un día de puro verano.
Pero en medio del pasillo,estaba el.
Con un ramo de flores y totalmente empapado.
El agua caía de su chaqueta formando un pequeño charco.
A sus pies una botella de agua grande,medio vacia.
-Hoy no ha llovido-dijo sonriendo pero desde aquel día,amo la lluvia..
Se acercó un paso.
--Aunque me cueste un resfriado,entonces se arrodilló.
Te quieres casar conmigo?
La gente que había estado callada,empezó a aplaudir.
?Cómo decirle que no?
Aquel día,volví a llegar tarde al trabajo,pero valió la pena.
Por qué aquella lluvia cambió mi destino.
Normalmente cogía el autobús a las dos de la tarde.Siempre el mismo.Siempre las mismas seis paradas hasta el trabajo.
Pero aquel día todo salió mal.
Llegaba tarde,llovía a cántaros,la gente se apretaba bajo la marquesina buscando un refugio imposible.
Cuando el autobús apareció al fondo,eche a correr.
Justo entonces un coche pasó demasiado cerca.El agua del charco me cubrió de pies a cabeza.
Empapada y con el orgullo chorreando igual que el abrigo,cruce la calle y levante el brazo para detener el autobús.
Subi como pude,abrí el bolso ,busqué la tarjeta y la valide por la máquina
Al levantar la mirada, sentí las miradas clavadas en mi,el pelo pegado a la cara,los zapatos dejando huellas de agua en el suelo.
Me apoye en una barra,solo eran seis paradas,pero aquel parecían sesenta.
Menos mal que en el trabajo guardaba una muda para emergencias y aquel,sin duda era uno de esos días.
Dos días después volví a subir al mismo autobús.
-?Al final,no cogiste un resfriado?
La voz llegó desde el asiento del conductor.
Levante la vista,sonreía como si le hubieran quitado un peso de encima.
Me extrañó que se acordará de mi,entre tantas personas que cada día suben y bajan de un autobús sin mirarse siquiera.
Primero frases cortas.
Después preguntas.
Luego risas.
Un día, cuando bajaba del autobús me dijo;
--Me cambian el turno...pero me gustaría volver a verte.Puede ser?
Así empezó una historia que se fue tejiendo despacio,parada a parada como esos trayectos cotidianos que parecen iguales ...hasta que dejan de serlo.
Meses después,una mañana luminosa subí al autobús de siempre.
El sol entraba por las ventanas,parecía un día de puro verano.
Pero en medio del pasillo,estaba el.
Con un ramo de flores y totalmente empapado.
El agua caía de su chaqueta formando un pequeño charco.
A sus pies una botella de agua grande,medio vacia.
-Hoy no ha llovido-dijo sonriendo pero desde aquel día,amo la lluvia..
Se acercó un paso.
--Aunque me cueste un resfriado,entonces se arrodilló.
Te quieres casar conmigo?
La gente que había estado callada,empezó a aplaudir.
?Cómo decirle que no?
Aquel día,volví a llegar tarde al trabajo,pero valió la pena.
Por qué aquella lluvia cambió mi destino.