Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 anys
Centre escolar
Institució Igualada
Relat escolar

Los misteriosos túneles del Me

A Lucas le encantaba el metro de Barcelona. Le parecía como un laberinto lleno de secretos. Un día, mientras viajaba con su mochila después del colegio, decidió bajarse en una parada que nunca había visitado: "Drassanes".
El andén era más antiguo de lo que esperaba. Las paredes tenían dibujos viejos y algunos carteles estaban medio rotos. Mientras caminaba, vio algo curioso: una pequeña puerta metálica al final del pasillo.
-Seguro que no se puede abrir... —pensó. Pero cuando la empujó, la puerta se abrió con un chirrido.
Al otro lado había un túnel estrecho, iluminado por luces débiles. Lucas dudó.
El túnel parecía no acabar nunca. En las paredes había flechas dibujadas con pintura roja. Decidió seguirlas. Después de unos minutos, llegó a una sala escondida. Era como una estación antigua, abandonada. Había bancos viejos, mapas del metro muy antiguos y un tren pequeño, diferente a los actuales.
-¡Guau! -dijo sorprendido.
De repente, escuchó un ruido. El tren... se encendió solo. Las puertas se abrieron.
Lucas dudó. Sabía que no debía subir... pero era una aventura única. Así que entró. El tren empezó a moverse despacio. En las ventanas no se veían estaciones, solo túneles oscuros. Lucas miró el mapa dentro del vagón, pero no coincidía con el metro actual. Había líneas que no existían.
El tren se detuvo al poco tiempo. Las puertas se abrieron y Lucas bajó. Se encontraba en otra estación, pero esta sí estaba en uso. Había gente, luces y ruido. Miró el cartel: "Barceloneta".
-¡He vuelto! -dijo contento.
Corrió hacia la salida y, al salir a la calle, vio el mar. Lucas sonrió. Había descubierto un
camino secreto en el metro.
Al día siguiente quiso volver a la misma puerta... pero no la encontró. Ni rastro del túnel.
Desde entonces, cada vez que viaja en metro, Lucas mira con atención las paredes.
Por si algún día vuelve a encontrar la puerta secreta.