Autor/a
Fran
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

PORTUGAL

Dos, tres, cuatro árboles. El autobús se detiene en la parada, desde mi asiento veo a una pareja de ancianos que van a subirse. Él le ayuda a ella y ella se deja ayudar. Que pareja más entrañable. Buscan donde sentarse, les ceden el asiento y se acomodan juntos. En silencio.
¡ Perdón caballero, esto es suyo ! Un hombre me está acercando una hoja de papel cuadrada que piensa que es mia y supongo se la ha encontrado en el asiento que se dispone a acupar. Yo lo miro y le digo que no. Pero, lo cojo igualmente. Casi no me atrevo a mirar. Pero lo hago, y tiene escrito una palabra. Se entiende muy bien porque la letra es clara, pone PORTUGAL.
El autobús vuelve a detenerse, la pareja de ancianos ya está levantada y veo como se bajan, ella se deja ayudar y él la ayuada a ella. Que tierno y entrañable. Son adorables.
El autobús de pone en marcha.
Que bonito fue nuestro primer y único viaje a Portugal. Pudimos visitar casi todos los barrios. Mi mujer y yo, anduvimos muchas horas. Fueron tres días maravillosos. Comimos en un bar muy concurrido, nos rozábamos con las mesas de los lados. Y probamos unos pastelillos típicos pero que no recuerdo su nombre.
En la segunda tarde, con el río tajo de testigo, le pedí a mi mujer, que se casara conmigo. Fue tan entrañable nuestro viaje. Nos adorábamos.
¡ Papá, nos bajamos en la siguiente parada ! Miré a mi hija, y en silencio cogí con fuerza el ramo de flores, no quería perderlo. Aunque mi mujer falta a ella siempre le gustaron mucho. Y siempre me decía que un ramo la ilusionaría más que nada. Ahora las flores me mantienen unido a ella. No puede perderlas. No puedo perderla.
Mañana cogeré yo solo el autobús, y seguro que me vuelve a sorprender.