Autor/a
adam mansory
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

TMB

Cada mañana tomo el mismo metro.
Hay un asiento que nadie ocupa, aunque el vagón esté lleno.
Un día me senté.
Todo pareció ir más lento: vi sonrisas cansadas, miradas perdidas, silencios que pesaban.
En la siguiente parada subió un anciano. Me miró y dijo:
—Por fin… pensé que este asiento había olvidado su turno.
Me levanté sin saber por qué.
Desde entonces, el asiento sigue vacío.
Algunas plazas no esperan quedarse, solo ser atravesadas.