Autor/a
Yolian
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

Todo es perfecto

Hoy me he encontrado a Luis en el metro.
Lo conocí saliendo un día de fiesta, cuando yo tenía 25 años. Nuestra amistad duró unos años de idas y venidas.
Ahora es un hombre de 42 años.
Nunca fuimos nada y, aun así, fuimos algo.
Nos gustábamos, lo sabíamos, pero la vida siempre encontraba una excusa para no coincidir.
Hoy me ha dicho que está casado. Que tiene dos hijos.
Lo he visto feliz, radiante, con esa luz que parece anunciar comienzos.
Ambos tenemos fotos perfectas en nuestras redes sociales, pero ninguno sabe lo que hay detrás.
Sonreíamos mientras nuestros perfiles decían “todo es perfecto”.
Yo, por dentro, estaba gritando auxilio, asediada por la ansiedad y la tristeza que me acompañan a diario.
Aparento, sonrío y me ahogo en mis historias.
Y yo, frente a él, me he sentido como una versión usada de mí misma: cansada, con grietas, con menos certezas.
Con un divorcio a las espaldas y una custodia que me deja devastada, porque cada día es una batalla por cualquier tontería.
Durante un instante, he pensado que su vida empieza y la mía se ha ido gastando a base de intentarlo.
Que él avanzó y yo me quedé en algún punto borroso del camino.
He notado el peso de todo lo vivido caerme encima de golpe.
Pero luego lo he entendido.
Él tiene una vida nueva.
Yo tengo una vida.
No brillo como él, porque yo he estado ocupada sobreviviendo.
No tengo esa luz de los comienzos, tengo la de quien ha atravesado el fuego.
No llego intacta, llego entera pero con cicatrices.
Y puede que ahora esté cansada, y que solo queden resquicios de lo que fui.
Pero esos resquicios siguen siendo míos.
No son restos: son pruebas.
Así que no, mi vida no empieza hoy.
Y tampoco se ha acabado.
Simplemente continúa…
Con la dignidad intacta de quien nunca se escondió de sentir y se atrevió a sufrir para sentirse viva.