Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 anys
Centre escolar
Institució Igualada
Un bus de locos
Era un día caluroso de verano y yo me quería ir a la ir a la piscina, pero no tenía transporte así que me subí al bus, pero me sorprendí mucho en cuanto vi al conductor. Retrocedí unos pasos hacia atrás y dije, ¡una vaca! Después me calmé y entré. Al entrar fui viendo más y más animales!!! Y dije, ¿pero qué es esto? Entré y me quedé en una esquina del bus, más tarde cuando llegó mi parada bajé del bus y fui camino de la piscina. Seguidamente entré a la piscina pero también había animales. Entonces me quedé tranquilo. Cuando se acababa la tarde me fui al bus.
Cuando llegué a la parada del bus ya estaba allí. Me subí y… había montones y montones de duendecillos pero era demasiado tarde para bajarme del bus porque se cerraron las puertas. Una vez dentro fue una tortura china, porque estuve que estar colgado de la barandilla que estaba en el techo. Hasta que llegó un momento que no podía más y me caí de la barandilla Entonces los duendecillos me empezaron a hacer cosquillas. Después tuve una suerte increible. Me encontré un sobrecito de polvos pica pica, cogí el sobrecito y lo espolvoreé por todo el bus y todos los duendecillos se echaron a reír, jajjajajajajajja!! Y estuvieron riendo hasta que llegó mi parada de bus, y me bajé del bus. En ese momento estaba pensando en llegar a casa y tumbarme en el sofá y dormir sin parar ya que había sido un día muy cansado. Seguidamente cuando llegué a casa me tumbé en el sofá y me pasé toda la noche durmiendo. A la mañana siguiente me levanté y fui corriendo como un rayo al balcón y esta vez no eran animales ni duendecillos, ¡eran personas!
Decidí repetir la rutina de ayer, lo mismo pero esta vez con personas.
Cuando llegué a la parada del bus ya estaba allí. Me subí y… había montones y montones de duendecillos pero era demasiado tarde para bajarme del bus porque se cerraron las puertas. Una vez dentro fue una tortura china, porque estuve que estar colgado de la barandilla que estaba en el techo. Hasta que llegó un momento que no podía más y me caí de la barandilla Entonces los duendecillos me empezaron a hacer cosquillas. Después tuve una suerte increible. Me encontré un sobrecito de polvos pica pica, cogí el sobrecito y lo espolvoreé por todo el bus y todos los duendecillos se echaron a reír, jajjajajajajajja!! Y estuvieron riendo hasta que llegó mi parada de bus, y me bajé del bus. En ese momento estaba pensando en llegar a casa y tumbarme en el sofá y dormir sin parar ya que había sido un día muy cansado. Seguidamente cuando llegué a casa me tumbé en el sofá y me pasé toda la noche durmiendo. A la mañana siguiente me levanté y fui corriendo como un rayo al balcón y esta vez no eran animales ni duendecillos, ¡eran personas!
Decidí repetir la rutina de ayer, lo mismo pero esta vez con personas.