Autor/a
Candela
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 13 a 17 anys
Centre escolar
Col·legi Canigó de Barcelona
Viaje en el tiempo
Nunca pensé que ir al colegio pudiera convertirse en un viaje en el tiempo. Todo empezó aquella mañana. Estaba en la parada esperando el bus. La gente miraba el móvil, otros escuchaban música y algunos simplemente esperaban. Mientras caminaba hacia el banco vi algo en el suelo. Era una tarjeta. La recogí pensando que alguien había perdido su T-mobilitat, pero cuando la miré mejor, noté algo extraño. No era como las actuales sino más gruesa. Los bordes estaban gastados y en el centro tenía impreso un tranvía antiguo. Parecía una tarjeta de otra época. Miré a mi alrededor por si alguien la estaba buscando, pero nadie decía nada. En ese momento llegó el bus. Subí, saludé al conductor y me acerqué a la máquina para validar el viaje. Por curiosidad acerqué aquella tarjeta. El sonido del "bip" fue diferente. Las luces del bus parpadearon. Pensé que la máquina se había estropeado. Entonces miré por la ventana y me di cuenta de que el paisaje era diferente. Los coches habían desaparecido. En su lugar circulaban tranvías antiguos de madera y carros tirados por caballos. La gente caminaba con sombreros y ropa antigua. Parecía estar viviendo una escena de hace mil años.Bajé del bus confundida. Caminé unos metros observando: las vías del tren, la calle sin semáforos y la gente miraba los viejos vehículos como una gran novedad. Entonces entendí que la tarjeta no era la habitual. Volví a subir al bus. Introduje la tarjeta en la maquina. El "bip" sonó de nuevo y de repente la ciudad cambió otra vez. Los coches eran antiguos , autobuses un poco más modernos y a los lejos la entrada de las primeras estaciones de metro. Cada vez que usaba la tarjeta viajaba a una época diferente y podía ver cómo el transporte de la ciudad iba evolucionando. Finalmente usé la tarjeta por última vez. El bus vibró y miré por la ventana . Estaba de nuevo en el presente: calles llenas de coches, los autobuses eran modernos y silenciosos y la gente caminaba rápido mirando sus móviles.El bus llegó a la parada del colegio. Antes de bajar miré la tarjeta otra vez y me di cuenta de que el logo del tranvía antiguo ya no estaba. En su lugar aparecía un bus moderno. Desde entonces sigo cogiendo el bus cada mañana, pero cada vez que escucho el "bip" recuerdo que el viaje que hacemos hoy también formará parte de la historia algún día.