Autor/a
Angomar51
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

LACASITOS

Subo al ultimo vagón del metro de la L5 en la estación de Entença y ahí esta. Junto
a la puerta de entrada, ligeramente desviado hacia la izquierda y a unos 30
centímetros de la misma.
Inconfundible el tubo amarillo con las bolitas de colores y su tapa roja. Sabe dulce
de solo mirarlo.
Es tan visible que me extraña que nadie se haya agachado a cogerlo. Sigo
mirándolo hipnotizado, apoyado en la puerta de enfrente. Estoy de pie a pesar de
que hay asientos vacios a esta hora en el metro. Son las 15:03 horas y la “tregua”
de la huelga de rodalias ha dado una tranquilidad extra al servicio. Mi primera
intención es avanzar un par de pasos, agacharme y cogerlo. Aunque solo sea como
una buena acción medioambiental. Pero no lo hago.
Seguro que es una broma y esta pegado con loctite, como el viejo truco de la
moneda de un euro en medio del pasillo. No es normal que no se haya movido con
el arranque del tren. Y tampoco es normal que nadie le preste la mas minima
atención. El tubo esta a apenas 3 centimos del pie de un joven, que lógicamente
esta concentrado en su teléfono móvil. Pero hay una persona de pie junto a mi y
dos mas sentadas en los asientos próximos, de cara a la puerta donde esta el tubo
de lacasitos. Sera que solo yo soy capaz de verlo?
Llegamos a la estación de Hospital Clínico y la mirada concentrada del niño que
entra de la mano de su madre me saca de mi ensoñación, el tubo es real. La madre
nota la reacción del niño y tira con mas fuerza de su mano. Su mirada reprobatoria
es suficiente para que el niño detenga su intención de recogerlo. Se sientan de cara
a la puerta y ahora ya somos dos los que estamos hipnotizados por el bote.
Esta vez el arranque es mas brusco y el tubo rueda en dirección contraria a la
marcha y queda en medio del pasillo próximo a la puerta, cerca de donde esta
sentado el niño. Este mira el tubo, mira a su madre y otra vez al tubo, pero no se
mueve.
Calculo, por la velocidad del movimiento realizado, que debe estar prácticamente
lleno. Pienso en las calorías que deben aportar los 20 gramos de producto y me
concentro en el panel de las estaciones de encima de la puerta. Esta a punto de
iluminarse el botón que se corresponde con la estación de Diagonal. Cuento en
regresivo desde 5 y vuelvo a iniciar contaje pues se mantiene la luz en Hospital
Clinico.
Se levanta un señor que sale en la próxima estación y pasa por encima del tubo
evitando su contacto. Por un momento pense que lo patearía hasta al fondo del
vagon, en una rememoración de sus tiempos futboleros, esos que todos hemos
tenido en algún momento.
El frenazo en la estación de Diagonal envía el tubo prácticamente a su posición de
inicio. Apenas un centímetro del pie del joven que sigue enfrascado en leer y enviar
WhastApp, alternando con visitas cortas a Instagram. Entra mucha gente en
Diagonal pero nadie parece reparar en el tubo, que sigue en su puesto cuando vuelve a arrancar el convoy.
Cuando salga en Verdaguer lo cojo, si o si. Finalmente he tomado esa
determinación, fuera tanta tonteria. Vuelvo a mis cuentas regresivas,
mirando las luces del cuadro de estaciones y a la tercera entramos en la estación.
Se empiezan a abrir las puertas, el joven del móvil levanta la vista para comprobar
la estación y asociado a este movimiento desplaza ligeramente su pie izquierdo
golpeando el tubo de lacasitos. Mientras me desplazo hacia la puerta, con la mano
izquierda libre para recogerlo, veo a cámara lenta como rueda y desaparece por el hueco del anden.