Autor/a
castorcillo25
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

¡Acción!

“¡Acción!” Maggie y yo nos asustamos justo al poner el pie en el arcén y oír ese grito amplificado por un megáfono que sujetaba el director de la película que estaban rodando en la parada del metro Urgell. Tuve que acariciar el morro y las orejas de Maggie ya que no está acostumbrada a estos ajetreos cuando viajamos en metro, y eso que siempre le explico que Barcelona es una ciudad donde se ruedan muchos anuncios y películas…, entonces ella me responde con un “guau”, pero a la siguiente vez que nos pasa, vuelve a asustarse. En seguida se tranquilizó e hizo como si nada cuando se nos acercó una de las chicas de producción para decirnos que nos esperáramos un momento a que acabaran la escena.
En esto que llaman a la chica por el walkie-talkie, y oímos como le dicen que nos acerquemos Maggie y yo al director. Allá que vamos, nos explica un poco de qué va la película y nos dice que si no nos importa que nos graben mientras cogemos el siguiente tren. Que nos ha visto de lejos y piensa que esa escena le puede venir muy bien al contexto de la situación que están grabando en el metro.
Justo ahí empecé a recordar cuando era pequeña y les dije a mis padres que me gustaría ser actriz, que siempre me había gustado el cine y que me encantaría ser como Shirley MacLaine, Sophia Loren, Ingrid Bergman, Audrey Hepburn, y un largo etcétera de actrices que me cautivaban de pequeña. La respuesta era siempre la misma, “Tú, hija, no has nacido para ser actriz. ¡Estudia y déjate de titiriteros!”. Pero hoy, hoy ha llegado mi oportunidad, mis quince minutos… aunque solo sea un pequeño papel subiendo al metro con Maggie.
El director nos explicó la escena, tan sencilla como subir al metro lo más natural que podamos y, sobre todo, sin girarnos a cámara y olvidándonos que allí, detrás de nosotras, había un grupo de personas haciendo una película. Así que me senté 5 minutos, me dieron un vaso de agua y un cuenquito para Maggie, nos relajamos un poco, y cuando estuvimos listas se lo comunicamos al director. Entonces nos dijo que nos acercásemos todo lo posible a las vías pero sin caernos… vaya, lo que hacemos cada vez que esperamos el metro, y que al próximo tren que pasara, nos subiéramos a él, que ellos estarían preparados.
Así lo hicimos, y justo cuando oíamos como se acercaba el convoy, volvimos a oír la mágica palabra: “¡Acción!”, pero esta vez ni Maggie ni yo nos asustamos, y muy concentradas las dos para no girarnos a cámara, esperamos a que el tren se parara, que se abrieran las puertas, y asegurándonos con el bastón blanco que realmente se habían abierto completamente delante de nosotras, subimos al vagón. Justo cuando se cerraban las puertas y sin mirar hacia atrás, oímos “¡Corten!”.