Autor/a
Alba Serrano Gimenez
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

Aprendiendo en el metro

Hola, me llamo Nuria y tengo 4 añitos. Ya soy una niña súper grande, por eso fui con mi mamá y mi abuela a buscar mi propia tarjeta de metro. Me compraron una funda rosa para colgármela al cuello, como si fuera un collar, y yo estaba feliz. Cuando volvimos a casa pasé mi tarjeta yo sola y me sentí importantísima.

En el metro solo había dos asientos libres y eran rojos. Mi abuelita se sentó en uno y mi mamá en el otro, y yo encima de ella. En la siguiente parada entró una chica con una barriga muy grande. Creo que tenía un bebé dentro. ¿Tú sabías que los bebés primero crecen en las barriguitas de las mamás? A mí me lo explicó mi mamá, porque una amiga suya tuvo un bebé en su barriga, pero luego salió. ¡Uy, perdona! Que no era eso lo que te estaba contando. ¿Por dónde iba? ¡Ah, sí! Yo estaba sentada encima de mi mamá y entró una chica que tenía un bebé en su barriga. Mamá me pasó con la abuela y se levantó para dejarle el asiento.

Yo me puse un poco triste porque quería estar con mami, pero luego me explicó que la chica llevaba un bebé en la barriga y que si se caía podía hacerse mucha pupa. También me dijo que los asientos rojos son para quien los necesita. Lo entendí porque soy una niña súper grande.

Unos días después volvimos a coger el metro mamá y yo. Yo estaba enfadada porque quería quedarme más rato en el parque. Solo había un asiento libre, azul esta vez. Mamá quiso sentarme en sus piernas, pero yo quería ese asiento para mí. Lloré hasta que me lo dejó.

Después entró un señor muy viejecito con bastón. Mamá me dijo que tenía que levantarme para que se sentara. Yo no entendía nada. El asiento era mío y él no tenía ningún bebé en la barriga. Además, era azul, no rojo.

Me puse a llorar Mi mamá me miraba muy seria ¿Estaría enfadada conmigo? Entonces me di cuenta de que todo el mundo me estaba mirando muy serio. ¿Estaban todos enfadados conmigo? Una señora dijo que yo era una niña mal educada. ¿Mal educada yo? ¿Por qué? Si yo no le había quitado el sitio a nadie. ¿Por eso estaría mi mami enfadada conmigo? ¿Ella también pensaría que soy una mal educada? ¿Me dejaría de querer? Cada vez me sentía más triste.

Pero mamá se giró muy seria y dijo: —Disculpe, señora, pero de mal educada nada. Es una niña de 4 años que todavía está aprendiendo y hay que explicarle las cosas —le dijo mi mamá—. En todo caso, mal educados son los que ya son mayores y no se han levantado, incluso estando algunos en los asientos reservados.

Cuando bajamos del metro me abrazó fuerte y me explicó que no solo hay que dejar el asiento a las chicas con bebés en la barriga, también a las personas mayores y a quienes les cuesta estar de pie. Me dijo que aprender lleva tiempo.

Desde ese día intento fijarme mejor. A veces aún me enfado, porque tengo cuatro años. Pero ahora sé que crecer no es solo tener una tarjeta de metro. También es aprender a pensar en los demás.