Autor/a
Elenita
Categoria
Relat lliure
Recuerdos
Me gusta andar despacio por las calles, sin ir a ninguna parte,solo mirando...a la gente, las casas, las placitas, los comercios...me gusta leer los rótulos: "Casa Paco" comestibles y licores, "Por los pelos " peluqueria de señoras, "Se ofrece electricista", calle de "Cartagena".... Me gusta ir así, sin llegar tarde, sin que nadie me espere ,tanto que a veces se convierte en una necesidad.
Y recuerdo muy bien como empezó la costumbre, de pequeña , cuando mi madre ,que era una mujer muy alegre y tremendamente zascandil nos cogia de la mano a mi hermana y a mi y nos sacaba a la calle, ibamos a cientos de sitios, haciamos visitas a la familia, novenas a los santos, jugábamos en los parques...pero sobre todo caminábamos por las calles viendo "escaparates" y a mi me gustaba, porque veia todo tipo de cosas ,siempre bonitas ,nuevas, brillantes y porque además mi madre me enseñaba a leer en los carteles , los ibamos leyendo todos mientras andábamos, con todo tipo de letras...y recuerdo mi esfuerzo y recuerdo ser tan pequeña, pero sobre todo recuerdo la sonrisa de mi madre.
Pero todavia guardo un sentimiento más dulce y entrañable de los viejes en Metro , ya que por aquel entonces tambien ibamos mucho en Metro, porque era barato y porque según mi madre en Metro se podia ir a todas partes.
No se muy bien que era lo que más me gustaba del Metro; quizas que siempre habia gente o que estaba debajo del suelo o que en invierno hacia calorcito o seguramente que entrabas en un sitio y viajando a través de la oscuridad aparecias en otro distinto. .Además durante el trayecto íbamos leyendo el nombre de las estaciones ,una tras otra, me sabia las líneas enteras, apoyaba la cabecita en el cristal de la ventanilla y esperaba impaciente a que llegara la siguiente estación susurrando su nombre ,hasta comprobar que habia acertado.
Lo que tambien recuerdo y creo que con la misma sensacion que entonces, es aquel rótulo metalico que estaba colocado entre los asientos ,me parece sentir todavía en los dedos el mismo cosquilleo que sentia entonces, al recorrer con ellos las letras grabadas en él...tan brillantes y tan bien hechas: RESERVADO PARA CABALLEROS MUTILADOS, con las dos eles una encima de otra, lo repasaba una y otra vez con autentico placer como si me atrajera de una forma morbosa su significado, mientras me devanaba los sesos pensando: porque los caballeros mutilados tenian más derecho a sentarse que las señoras mutiladas...o si es que las señoras mutiladas no iban en metro ...o si es que se daba por supuesto que un caballero mutilado cederia su asiento amablemente a una señora mutilada...y así no se cuantas cosas más.
Mi madre y yo creo que aquello tampoco lo tenía la mujer demasiado claro, decia que el rótulo se referia a los caballeros mutilados de la guerra , que eran unos mutilados más importantes que los demás, pero tengo la certeza de que a mi esa explicación nunca me llegó a convencer, porque no me podia imaginar a un caballero mutilado antes de sentarse, dando cuenta al "respetable" del origen de su mutilación.
No se cuando dejamos de pasear por la calle las tres juntas, ni de ir en Metro de un sitio a otro .Pero de aquellos años me ha quedado la costumbre de leer rótulos y carteles cuando camino, pero sobre todo ese recuerdo dulce y entrañable que permanecera en mi memoria para siempre.
Y recuerdo muy bien como empezó la costumbre, de pequeña , cuando mi madre ,que era una mujer muy alegre y tremendamente zascandil nos cogia de la mano a mi hermana y a mi y nos sacaba a la calle, ibamos a cientos de sitios, haciamos visitas a la familia, novenas a los santos, jugábamos en los parques...pero sobre todo caminábamos por las calles viendo "escaparates" y a mi me gustaba, porque veia todo tipo de cosas ,siempre bonitas ,nuevas, brillantes y porque además mi madre me enseñaba a leer en los carteles , los ibamos leyendo todos mientras andábamos, con todo tipo de letras...y recuerdo mi esfuerzo y recuerdo ser tan pequeña, pero sobre todo recuerdo la sonrisa de mi madre.
Pero todavia guardo un sentimiento más dulce y entrañable de los viejes en Metro , ya que por aquel entonces tambien ibamos mucho en Metro, porque era barato y porque según mi madre en Metro se podia ir a todas partes.
No se muy bien que era lo que más me gustaba del Metro; quizas que siempre habia gente o que estaba debajo del suelo o que en invierno hacia calorcito o seguramente que entrabas en un sitio y viajando a través de la oscuridad aparecias en otro distinto. .Además durante el trayecto íbamos leyendo el nombre de las estaciones ,una tras otra, me sabia las líneas enteras, apoyaba la cabecita en el cristal de la ventanilla y esperaba impaciente a que llegara la siguiente estación susurrando su nombre ,hasta comprobar que habia acertado.
Lo que tambien recuerdo y creo que con la misma sensacion que entonces, es aquel rótulo metalico que estaba colocado entre los asientos ,me parece sentir todavía en los dedos el mismo cosquilleo que sentia entonces, al recorrer con ellos las letras grabadas en él...tan brillantes y tan bien hechas: RESERVADO PARA CABALLEROS MUTILADOS, con las dos eles una encima de otra, lo repasaba una y otra vez con autentico placer como si me atrajera de una forma morbosa su significado, mientras me devanaba los sesos pensando: porque los caballeros mutilados tenian más derecho a sentarse que las señoras mutiladas...o si es que las señoras mutiladas no iban en metro ...o si es que se daba por supuesto que un caballero mutilado cederia su asiento amablemente a una señora mutilada...y así no se cuantas cosas más.
Mi madre y yo creo que aquello tampoco lo tenía la mujer demasiado claro, decia que el rótulo se referia a los caballeros mutilados de la guerra , que eran unos mutilados más importantes que los demás, pero tengo la certeza de que a mi esa explicación nunca me llegó a convencer, porque no me podia imaginar a un caballero mutilado antes de sentarse, dando cuenta al "respetable" del origen de su mutilación.
No se cuando dejamos de pasear por la calle las tres juntas, ni de ir en Metro de un sitio a otro .Pero de aquellos años me ha quedado la costumbre de leer rótulos y carteles cuando camino, pero sobre todo ese recuerdo dulce y entrañable que permanecera en mi memoria para siempre.