Autor/a
Indiana Jones
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

Mirada

En el metro ya nadie se mira.
El brillo de las pantallas ilumina los soñolientos rostros de los pasajeros de la L2, en cualquier día laborable de la semana.
Pero hay una persona que yo siempre veo. No porque llame la atención, sino porque nadie más lo hace.

Va con un perro.

Suelo encontrarlo en Sagrada Familia, se queda en silencio dentro del vagón, y tras el sonido del cierre de puertas inicia un avanzar despacio.

- Perdonen que moleste - dice con voz tranquila - Si alguien puede ayudar, lo agradeceré mucho.

Nadie levanta la mirada.
Una mujer sigue mirando el móvil.
Un hombre finge dormir.

El perro lo sigue a cierta distancia, tranquilo, conociendo perfectamente el recorrido. Se suele sentar junto a las piernas de algún pasajero que le genera confianza.

Entonces cruzamos la mirada y nos sonreímos. Me enfado conmigo misma por no llevar alguna moneda a mano. En esta era digital cada vez es más extraño. se va acercando mientras saco un par de mandarinas de mi bolsillo. Se la ofrezco y su sonrisa se agranda, mientras me explica los beneficios de comer esta fruta dulce y ácida a la vez.

En el metro, ya esto es extraño. La mayoría evitamos mirarnos y menos todavía entablar conversación con un desconocido.

- Gracias - acaba diciendo- Gracias por mirarme.

Me quedé pensando en esas tres palabras, mientras el tren seguía avanzando por el túnel.
De repente, me di cuenta de los fácil que es no mirar a alguien.

El hombre siguió su camino y unas puertas más allá esperó para salir cuando el tren hizo parada en el Clot.
El perro seguía tranquilamente sentado, y cuando parecía que iba a perder de vista a su dueño, se levantó rápidamente para salir tras él, justo en el momento que sonaba la alarma de cierre de puertas y éstas estaban a punto de cerrarse.

Me lo he ido encontrando durante varios meses, siempre agradecido, siempre una sonrisa cuando conseguía cruzar la mirada con alguien.

Hasta que un día no apareció, no ese día, ni el siguiente, ni varías semanas después.

Siempre lo busco con la mirada. No sé que habrá sido de él. Pero desde entonces, intento hacer algo distinto. Levanto la mirada para ver y mirar personas.

Porque esa persona y su perro me hicieron recordar que hay algo muy valioso, dar las gracias es una maravillosa forma de dignidad.