Autor/a
Lew
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

CALÍOPE

Sentado en un banco de la estación de metro, Juan espera para ir a su trabajo, es primera hora de la mañana. De pelo color ébano, de mirada tranquila, semejante al cielo despejado en un día de verano, de cara afilada parecida a un lápiz, y de boca chata y sonrosada. Tiene una diversidad funcional mental. Es un poeta aficionado y desea escribirle unas palabras de amor a su novia Penélope, pero no encuentra la inspiración.
El asiento está vacío y en la estación hay unas pocas personas distribuidas aleatoriamente por azar; entonces, por sorpresa, hay un momento fantástico, sopla una brisa fresca como en la playa, hay un fluctuar de las luces, parecido a un parpadeo, y oye un susurro, como el fraseo de un violín, que le llama por su nombre. Es una mujer sentada a su lado, de porte majestuoso, de pelo del color de la espiga de trigo y con ojos verdes como las esmeraldas. Su nombre es Calíope, se pone a charlar con él, su voz es música melodiosa para sus oídos, y sus palabras danzan en el aire. Calíope es la musa de la poesía de la Antigua Grecia, hija del Dios del Olimpo Zeus.
Ella parece conocerle muy bien y le pregunta cuál es la razón de su afición a la literatura y en concreto a la poesía. Se aficiono de niño, su padre también escribía estrofas. Conversa y le explica que ha habido otros grandes artistas con diversidad funcional: compositores como Beethoven, Schuman y Joaquim Rodrigo; pintores como Van Gogh, Goya o Frida Kahlo; escritores como Homero el poeta ciego que narró la Ilíada y la Odisea y Christy Brown que escribía sólo con su pie izquierdo; en consecuencia, no ha de sentirse inseguro a la hora de crear.
Calíope le enuncia cuál es el sentido último de la poesía: es la destreza de convertir el lenguaje en arte, de crear belleza con las palabras. Los versos no tienen propietarios, pasan de ser autoría del poeta, a ser dominio del lector, al experimentar los sentimientos que le provocan las palabras dándoles un significado personal. Un poema único se convierte en una multiplicidad de experiencias, en una polisemia de pasiones, tantas como lectores tenga. Los poemas y las personas son iguales, cada uno es único y diverso, a la vez, y se definen cada segundo en una nueva composición de emoción, pensamiento y gesto. Un artista crea para llegar al corazón de las personas y conmoverlas hasta hacerles poner la carne de gallina. La poesía es un arte, y el arte es el goce de los sentidos, es sobre todo concebir las emociones desde el alma, parecida al brotar de una flor desde la tierra.
Juan está sorprendido, nunca había interpretado su obra de esa manera. Agradecido le ofrece un caramelo de menta para que se aclare la garganta ya que ha empezado a carraspear un poco, y después de buscarlo en su bolsillo, se gira para dárselo, vuelve a soplar una brisa fresca como en la playa y hay una fluctuación de la luz, parecido a un parpadeo; y ha desaparecido, se ha esfumado como por arte de magia.
En ese momento, encuentra la inspiración, de dentro de su cuerpo nacen las emociones y la atmósfera sobrenatural llena de duende que ha dejado a su paso Calíope, crean un momento milagroso, de dos realidades que se mezclan, el mundo interno y el mundo externo, que producen una mirada nueva y alentadora en él. Coge su libreta de espiral y con su bolígrafo escribe el poema a Penélope. Son los más bellos versos que un enamorado haya escrito a su enamorada, lleno de entusiasmo, de sus ojos manan las lágrimas igual que en un manantial.