Autor/a
Didacjpesa
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

La pantalla indiscreta

Se abren las puertas del convoy y Marco entra en el vagón. Está especialmente cansado. Hoy le ha tocado pierna y eso le deja hecho polvo. Le ha dado fuerte. Entre la cinta, los ejercicios de máquina y el trayecto, tres horas no se las quita nadie. Suerte que su mujer es una santa, y no se queja demasiado. Localiza un asiento libre y se sienta. Puestos a escoger, hubiera preferido sentarse cerca de aquella rubia pibón, pero el único sitio disponible es junto a un merluzo que ha reducido su vida a la pantalla del móvil. Tres paradas sin parpadear.
Desde su asiento observa al personal. La epidemia tecnológica es más generalizada de lo que pensaba. Nadie levanta la cabeza. Es como si un virus hubiera rigidizado los cuellos de los viajeros condenándolos a mirar siempre hacia abajo. Aburrido, observa a la gente con la esperanza remota de conocer a alguien, pero es difícil hacerlo sin llegar a ver completamente las caras. Busca otra distracción. A su lado, los dedos ágiles del pasajero teclean a una velocidad inalcanzable. Parece que está inmerso en un intercambio intenso de mensajes, porque sus falanges solo se detienen el tiempo necesario para leer las respuestas.
Le entra la curiosidad y apoyando la espalda en el asiento, estira el cuello para chafardear con disimulo el diálogo digital.
-Estás segura que puedes? Pregunta él.
-Si, no te preocupes.
-Me muero de ganas de verte.
-Y yo. Quiero volver a sentir tus caricias. Me vuelves loca.
-No me digas eso. No puedo pensar en otra cosa.
Joder, esto está que arde; piensa. Mira a través del reflejo de la ventanilla de enfrente si el pasajero mantiene la misma posición.No se ha movido ni un milímetro. Sigue con la cabeza paralela a la pantalla, lo que permite a Marco seguir metiendo la nariz en las movidas amorosas. Después de 25 emoticonos, gifs y stickers,vuelve el texto:
-No,no me la juego, mi novio es bastante inocente el pobre.
-Pero, qué vas a hacer? Igual deberías ser honesta.
-La honestidad está sobrevalorada. Si no se entera de nada, será mucho más feliz.
-¿Pero…todavía le quieres?
-No me agobies, lo único que sé es que donde quiero estar este fin de semana es contigo y olvidarme de todo. Lo que tenga que venir el lunes ya vendrá.
Marco empieza a sentirse un poco incómodo, los dos amantes se mueren por encontrarse mientras, en alguna parte,alguien vive otro día irrelevante.
La salsa rosa puede con sus pequeños reparos éticos y dirige de nuevo la vista hacia el chat. El paisano se ha movido lo suficiente para que sea más difícil llegar a leer las últimas frases. Aún así, se fija en el perfil de la amante. No alcanza a ver la imagen, pero intuye unos colores llamativos.
El joven mueve el culo, se resitúa y muestra, sin darse cuenta, el final de la conversación:
-Ya estamos a jueves, en dos días soy toda tuya. En un rato lo intento y si no sospecha nada, te aviso. Estoy contando los minutos para volver a tocarte. Te quiero.
Llega a su parada y Marco se levanta. Empieza a pensar en que acaba de presenciar unos cuernos en toda regla. Se da cuenta de que tiene mucha suerte. Se abren las puertas y baja en la parada de Fabra i Puig. Todavía intentando procesar lo que ha vivido, le vibra el teléfono en el bolsillo del pantalón.
-Buenas cariño, ya estoy llegando…bien…¿como?, que este fin de semana no estás…¿con tu amiga Marta?, ah que lo has decidido hoy…No, no me importa.
Cuelga el teléfono y mira la pantalla. Ve los colores del perfil de Whatsap de su mujer.Se da media vuelta y vuelve al metro.