Autor/a
Mick
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

"Pròxima estació: Joanic"

Finalmente estaba llegando a mi destino; la letanía de una voz, dulce aunque metálica anunciaba: “pròxima estació, Joanic”. El metro era para mí algo ya familiar, reconfortante por cotidiano y, por tanto, tranquilizador y cómodo.
Necesitaba en esos momentos de tanto nerviosismo escenarios como este de TMB que me conectaran con mis rutinas diarias.
En un ratito, corto, me enfrentaba a un momento crucial, culmen, en mi vida profesional...y también personal.
Permanecía sentado, inmóvil, rodillas juntas y manos entrelazadas sobre mis muslos. Hombros caídos, barbilla perezosamente recostada sobre mi glotis. Mirada prieta y perdida en las asas telescópicas- prestas para partir- de mis dos maletas de cabina , repletas de libros, apuntes, esquemas, mapas conceptuales, diagramas de todo tipo…
El leve traqueteo del metro, pertinaz y acompasado, y por tanto musical, en absoluto consiguió el efecto sedante y casi hipnótico que en, no pocas ocasiones intrascendentes anteriores, había conseguido en mi hasta el punto de quedar plácidamente semiadormecido.
Hoy era diferente.
Mi desasosiego crecía al tiempo que la sudoración y destemple general. Observaba como el resto de viajeros parecía no apiadarse ni por un momento de mi estado, ¡críticamente ansioso!
¿Pero, cómo puede ser?
Reté con mi mirada atolondrada otros rostros, otras miradas, buscando asirme, en una segura batalla perdida, a otros ojos que distrajesen, mitigasen, o, en el mejor de los casos, acunasen mi estado previo a los autos.

El metro continúa su trayecto, ajeno a mi situación..pero yo sé que me acompaña, me tranquiliza ir pasando por localizaciones que no me son ajenas, veo asientos barras, mapas, pantallas,...que he visto 1000 veces, y eso me relaja.

Sin dejar de escudriñar tantos ojos ajenos, intento entretener mi mente como terapia, y me pregunto: ¿sacaré la bolita 11? (sistema fonológico español)
¿o volveré a sacar la 28 como en la 1a parte de la prueba del sábado pasado?...
¿Sacaré la 2?(teorías lingüísticas actuales), ¿o tal vez la 63? (lírica de la gen.’27),…

Entonces, justo entonces,mi mirada frena brusca y repentinamente en otra; nuestras maletas se miran; nuestros ojos se buscan, se consuelan, se miman, se entienden, se relajan... en la presencia sufriente del otro.

Ambos, ya de pie y con nuestros hombros ,paralelos, virtualmente tocándose, esperamos inquietos la apertura de las puertas del vagón, mirando el reflejo propio y el del otro a través de los a través de los ventanucos, que hacen las veces de espejo, mientras agarramos con vehemencia, casi con nerviosa violencia, las asas de nuestras maletas.
Las puertas se descorren entonces y salimos, juntos pero uno tras otro, nexados cual hilo de Ariadna, desvalidos e inquietos, pero reconfortados, hacia nuestras temidas oposiciones para profesor de secundaria, hacia nuestro futuro, hacia nuestro destino...nunca mejor dicho…

Algunos años después, tengo un vivo y grato recuerdo de aquel trayecto en metro, del resultado de aquellas oposiciones y de la chica con la que , en ese transporte público de ese día coincidí, hoy madre de mis hijos y estupenda pareja.