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Relat lliure
Relat lliure

La parada fantasma

Cada mañana, a las 7:42, Clara tomaba el metro en la estación de Sants. Siempre el mismo vagón, siempre el mismo asiento, junto a la ventana. No porque pudiera ver algo —el túnel era siempre negro—, sino porque desde allí podía observar a la gente sin que la miraran demasiado.
Había aprendido a reconocer a los pasajeros habituales. El hombre del traje gris que siempre leía el mismo periódico doblado en cuatro partes. La chica con auriculares gigantes que movía los labios como si cantara en silencio. El señor mayor que subía dos paradas después y saludaba al conductor levantando discretamente la mano.
Pero el que más le intrigaba era el chico de la mochila roja.
Subía siempre en Passeig de Gràcia. Nunca se sentaba. Se quedaba de pie frente a la puerta, mirando el reflejo del vagón en el cristal oscuro del túnel. A veces parecía sonreír, como si alguien invisible estuviera a su lado.
Clara empezó a esperar ese momento cada día.
Primero fue curiosidad. Luego costumbre. Después algo más difícil de nombrar.
Una mañana él la miró.
Solo un segundo. Pero suficiente para que Clara bajara la vista rápidamente, con el corazón acelerado.
Al día siguiente él volvió a mirarla.
Y al otro.
Hasta que una mañana el metro frenó de golpe entre estaciones. Las luces parpadearon y el vagón quedó en silencio.
—Disculpa —dijo el chico de la mochila roja acercándose—. ¿Sabes si esta línea siempre se queda parada aquí?
Clara negó con la cabeza, sorprendida de oír por primera vez su voz.
—No… nunca me había pasado.
El chico sonrió.
—A mí sí.
El tren arrancó otra vez y llegó a Diagonal. Cuando las puertas se abrieron, él se quedó quieto.
—Bueno —dijo—. Supongo que mañana nos volveremos a ver.
Pero al día siguiente Clara no lo vio.
Ni al siguiente.
Ni al otro.
Pasaron semanas. Un día, mientras esperaba el metro, vio un cartel antiguo en la pared de la estación. Era un recorte de periódico enmarcado, parte de una pequeña exposición sobre la historia del metro de Barcelona.
Clara se acercó distraídamente.
El titular decía:
"Accidente en el metro deja varios heridos tras una parada de emergencia entre Passeig de Gràcia y Diagonal."
Debajo había una fotografía borrosa de los pasajeros evacuando el tren.
Y allí estaba él.
La misma mochila roja.
La noticia tenía fecha.
1998.