Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 años
Centre escolar
Institució Igualada
Relat escolar

EL VIAJE MÁS TONTO DE MI VIDA

Hola, me llamo Marcos y voy a contar el viaje más tonto de mi vida. Todo empezó una mañana en la que pensé que tenía que ir al colegio.
Me desperté y fui a la cocina a desayunar. Encima de la mesa había una nota de mis padres. La nota decía que se habían ido de viaje muy temprano y que no quisieron despertarme porque estaba dormido. También ponía que desayunara y que comiera solo, porque ellos volverían por la noche. Yo pensé que todo era normal. Me hice unas tostadas, que se me quemaron un poco, y después cogí mi mochila y salí de casa para ir a la parada del autobús. Cuando llegué, me pareció raro que no hubiera nadie esperando. Normalmente siempre hay varias personas, algunos niños del colegio y también adultos que van a trabajar. Pero ese día la parada estaba completamente vacía. Esperé varios minutos en la calle por si venía el autobús. Pasaron cinco minutos, luego diez, y el autobús no aparecía. Yo empezaba a pensar que algo raro estaba pasando. Mientras esperaba, vi pasar algunas personas caminando tranquilamente, pero nadie parecía tener prisa. Incluso un señor paseaba a su perro con mucha calma. Todo parecía demasiado tranquilo para ser un día de colegio. Después de un rato decidí mirar el calendario en mi móvil para ver si había algo especial ese día. Fue entonces cuando me di cuenta de algo muy importante: ese día era festivo. En ese momento entendí por qué no había autobuses y por qué la parada estaba vacía. Yo era el único niño que se había preparado para ir al colegio un día en el que no había clases. Como ya estaba fuera de casa, decidí dar una vuelta por el barrio antes de volver. Fui al parque, me senté un rato en un banco y me comí una chocolatina que llevaba en la mochila. También vi pasar a algunos vecinos que estaban paseando tranquilamente. Después de un rato volví a casa y pasé el resto del día tranquilo. Por la noche cuando mis padres volvieron de su viaje, les conté todo lo que había pasado. Les hizo mucha gracia saber que me había preparado para ir al colegio un día festivo.
Y así fue como tuve, sin ninguna duda, el viaje más tonto de mi vida.