Autor/a
Vedija
Categoria
Relat persones traballadores de TMB
Relat lliure

Aquí abajo

Bajar al metro es como entrar en un cuento. Hay un momento en que dejas el mundo de arriba, el ruido de la calle, la luz del sol, el aire fresco, y entras en un mundo que tiene sus propias leyes. El aire es más espeso, la luz artificial, todo suena diferente, y luego el olor… Huele a pasado, a hierro, a piedra, a memoria; como si los trenes, al pasar, arrancaran historias antiguas de entre las traviesas y las piedras. Hasta el tiempo obedece otras reglas. Hay veces que pasa muy deprisa y otras, en cambio, parece que se detenga. Llega un momento en que ya no sabes qué hora es, ni qué sucede en el exterior. Pero no importa.
Aquí abajo pasan cosas que no pasan ahí arriba. Compartes viaje con gente que procede de lugares muy diferentes, que habla diferente, camina diferente y vive diferente. A veces solo intercambias con ellos un “buenos días”, un olor, una mirada o ni siquiera eso. Y otras, de repente, como si el traqueteo del tren aflojara algo en ellos, te cuentan toda su vida en un par de estaciones.
Aquí abajo, las historias se escriben sin descanso, minuto a minuto, día a día, mes a mes, año a año. Algunas empiezan y acaban el mismo día, otras apenas duran un instante, lo que dura un suspiro o una mirada furtiva. Y otras duran meses, años, o toda una vida.
Cada viaje en metro esconde una historia digna de ser contada y, sobre todo, digna de ser vivida. Historias de amor y de amistad. Historias de recuerdos y de olvidos. Historias de tristeza y de alegria.
Así que abre los ojos, el olfato y todos los sentidos. El viaje comienza una vez más. Aunque tomes el mismo tren, en el mismo lugar y a la misma hora, algo será diferente. Siempre lo es. Yo me encargo de eso.
Cada mañana, cuando bajo las escaleras, ficho, agarro las llaves y los bártulos del tren, me dirijo hasta él, lo reviso de arriba a abajo y lo pongo en marcha. Siento que formo parte de algo maravilloso. Siento que al llevar el tren de estación en estación, cada día, estoy ayudando a crear nuevas historias. Historias que no necesitan papel ni tinta. Historias que se escriben en el aire, entre una estación y la siguiente, y desaparecen sin dejar rastro. O quizás no. Quizás esas historias se quedan aquí abajo, impregnadas en las paredes, esperando.