Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 años
Centre escolar
Institució Igualada
Relat escolar

El cómic de Lucas

Lucas acababa de empezar a estudiar Magisterio en la universidad de Barcelona. Siempre había querido ser profesor. En su dieciocho cumpleaños sus padres le regalaron un regalo muy especial, un libro que él quería desde hacía más de tres años: una edición antigua de uno de sus cómics favoritos, Superman. Fue muy difícil conseguirlo y para él era algo con mucho valor sentimental y que quería desde hacía mucho tiempo.

Ese día cogió el tren que salía de Martorell e iba a Barcelona. Cada mañana hacía la misma ruta, pero ese día fue distinto. Estaba muy emocionado leyendo el cómic, quería enseñárselo a todos sus compañeros. Estaba tan concentrando leyéndolo que casi se despista y no baja en la estación correcta. Al sonar el último pitido de la puerta del tren, Lucas guardó rápidamente el cómic en la mochila, sin darse cuenta de que se había dejado la cremallera abierta. Además, al mirar su reloj digital se dio cuenta de que iba a llegar tarde a clase y empezó a correr para coger el tranvía. Allí, se encontró a un compañero de su clase, Pedro, y se pusieron a hablar de los trabajos que tenían de deberes, que eran un montón. Sin darse cuenta, al bajar se le cayó el cómic al suelo, pero como su amigo y él estaban hablando tanto no se dieron cuenta de que se le había caído.

Después de coger dos metros más y caminar veinte minutos Lucas se dio cuenta de algo terriblemente horroroso, desastroso. Había perdido su cómic favorito tan valioso. Se puso muy nervioso y decidió deshacer el camino para encontrarlo. Su amigo le dijo que no tenían tiempo de ir a hacer todo el camino porque, si no llegarían tarde a clase y le dijo que ya lo solucionarían más tarde a lo que él se negó. Viendo esta situación su amigo decidió acompañarle, ya que vio que Lucas estaba muy triste.

Empezaron su aventura cogiendo el metro, la L3 que era verde, después la L1 que era roja. Se pasearon por todos los pasillos del metro buscando a los posibles revisores para que les ayudaran. Tenían un grave problema, no se acordaban de los números de metro en los que habían subido. Los revisores llamaron a sus compañeros para que revisaran las cámaras de seguridad, de ese modo sería más eficaz. No hubo resultados, el cómic parecía no estar en ninguna estación de metro. Seguidamente, fueron al tranvía, pero allí lo tenían más difícil, ya que el cómic podía haberse caído en cualquier lugar; en el tranvía, en las vías, por la calle. Lucas se empezó a desanimar, seguro que alguien lo había cogido. Normal, era el cómic más chulo, además de ser una edición especial. ¿Quién no lo iba a querer?.

Su amigo le comentó que era mejor que volvieran a clase, así los profesores les podrían ayudar. Una vez allí, los profesores le dijeron que no se preocupará que solo era un cómic, que seguro que podía encontrar otro igual. Lucas, bastante enfadado, les dijo que sí que se preocupaba porque era el cómic más popular de todo el mundo y que no existían muchos como ese, ya que era edición limitada.

Muy triste después de sus clases, hizo el recorrido por última vez hasta llegar a su casa. Miró por todas las calles, por todos los andenes. En el último viaje de tren empezó a pensar cómo se lo iba a contar a sus padres. Su sorpresa fue enorme cuando vio el cómic en su portal con una nota en él. “Vigila no volvértelo a dejar en ningún sitio, ya que cualquier persona puede robártelo. Atentamente, tu vecina del 4º, Sofía”.