Autor/a
Felipa
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 13 a 17 años
Centre escolar
Col·legi Canigó de Barcelona
Relat escolar

PARADA ONCE

Empezó un miércoles sin importancia.
Él subió en Universitat con auriculares y un libro subrayado de amarillo. Ella ya estaba dentro, de pie, sujetándose a la barra con una mano y con la otra sosteniendo el café más improbable que he visto nunca en un metro en marcha. Se miraron exactamente dos segundos. Luego los dos miraron hacia otro lado, como hace la gente cuando la han pillado mirando.
Yo seguí avanzando.
El miércoles siguiente volvieron a coincidir. Esta vez ella estaba sentada. Él se quedó de pie cerca, demasiado cerca para ser casualidad, demasiado lejos para ser intención. Intercambiaron la mirada de reconocimiento que se dan los desconocidos que ya no son del todo desconocidos. Esa mirada no tiene nombre pero todo el mundo sabe lo que significa.
Ninguno dijo nada.
Durante semanas los vi practicar el arte más complicado del mundo: estar pendiente de alguien sin que se note que estás pendiente. Él buscaba su reflejo en el cristal. Ella fingía mirar el móvil pero la pantalla estaba apagada. Un miércoles él casi habló. Lo sé porque cogió aire de esa manera específica que tienen las personas justo antes de decir algo importante. Luego lo soltó despacio. Y no dijo nada.
El siguiente miércoles ella llevaba un libro. El mismo que él subrayaba de amarillo.
Él lo vio. Ella sabía que lo vería.
Se miraron más tiempo que nunca, casi cuatro segundos, y en esos cuatro segundos pasó todo lo que nunca se dijeron. Él sonrió primero. Ella después, de esa manera que no se puede fingir aunque se quiera.
El metro frenó. Paral·lel.
Él recogió el libro, se puso los auriculares, y bajó.
Ella se quedó dentro, mirando las puertas cerrarse, con el libro en las manos y una sonrisa que no sabía muy bien dónde poner.
No sé si volvieron a encontrarse fuera de aquí. Eso ya no me pertenece.
Pero durante once miércoles, dentro de mí, fueron la historia más bonita que nadie escribió sin palabras.