Autor/a
Monono
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

ELLA

Un día más Raúl va en metro al trabajo, pensando en ella. Ha soñado con ella otra vez. Igual que todas las noches. A sus 45 años Raúl es incapaz de recordar un momento de su vida en el que ella no se le haya aparecido mientras duerme. Desde que era niño ella ha estado ahí. Ha crecido con él y ha cambiado. Sin fallar ni una sola vez. Cada noche mirándolo en sus sueños mientras sonríe sin decir nada. Raúl se ha pasado la vida preguntándose quién será, y qué esperará de él. Preguntándose si existirá físicamente, y si podrá encontrarla alguna vez en el mundo real. Pero hasta ahora sólo la ha mientras duerme. Noche tras noche.

Raúl nunca le ha hablado de ella a nadie. Ni a sus amigos ni a su mujer. Pensarían que está loco. Lleva una vida perfectamente normal y hace todas las cosas que una persona normal hace. Pero las lleva a cabo con la sonrisa de ella metida de continuo en la cabeza. Ha conseguido disimularlo pero de alguna manera ella siempre está ahí, a su lado, al igual que lo está en sus sueños.

La megafonía anuncia que se aproxima la estación de Drassanes, donde Raúl debe salir. Va como siempre con retraso, se levanta del asiento con prisa y acelera su paso en cuanto pone un pie en el andén. Sube las escaleras mecánicas, intenta alcanzar la salida esquivando cuerpos grises de gente que pasa mirando al suelo. De pronto tropieza con la maleta de alguien, y pierde el equilibrio. Cae de rodillas en el suelo soltando una maldición.

En cuanto levanta la cabeza se la encuentra delante. A ella.

Raúl la reconoce al instante. Como para no hacerlo. Está exactamente igual de como la ha visto en el sueño de la noche pasada, y en el de todas las noches. Sólo que ahora es real. Ella es ahora una persona real, que se ha parado a mirar la caída al suelo de Raúl. Sus miradas se cruzan un sólo segundo, y a Raúl lo atraviesa un rayo de electricidad Pero de repente ella rompe la unión y le da la espalda para continuar su camino. Raúl se levanta y corre tras ella. "¡Eh!". "¡Eh!", grita, pero ella no parece escuchar. La alcanza antes de que llegue a la puerta y la coge por el brazo. Ella se gira. Raúl ve en su mirada extrañeza, y también un poco de miedo. Pero también algo que no es capaz a distinguir, ¿Un cierto reconocimiento?.

-Hola....eh, esto... perdona -dice Raúl con la respiración entrecortada.- Mira... esto seguro que te va a extrañar, pero... pero resulta que llevo buscándote toda la vida.
De repente todo el ruido de la estación desaparece, y en el mundo sólo están ella y Raúl. Él ve cómo sus pupilas se ensanchan, cómo ella se ruboriza de manera casi imperceptible.

-¿Buscándome?- contesta ella- ¿Para qué?

En ese momento Raúl comprende que está a punto de decir la frase más importante de toda su vida. El mundo se ha parado a su alrededor. Ella lo mira con ojos muy grandes, en el borde de su boca, comienza ya a dibujarse una sonrisa que él conoce muy bien.

-Para decirte que me dejes dormir en paz de una puta vez. -sentencia.-¿Te queda claro?. Pues eso.

Y se gira hacia la puerta de salida y la deja allí, en medio de la estación. Fuera la ciudad está ya despierta del todo, llena de ruido y de malos humos y de suciedad. Pero el sol brilla sobre el mar del puerto, las gaviotas cantan y Raúl camina ligero, como si se hubiese quitado un grandísimo peso de encima. En el trayecto que lo separa de su trabajo va soñando con cómo será soñar por fin con cosas estúpidas y sin ningún fundamento real.

Algo le dice que muy pronto lo sabrá.