Autor/a
Lletres viatgeres
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 años
Centre escolar
Institució Igualada
La misma ruta de siempre
Cada día a las 7:50 Mariona tiene que tomar la misma ruta para ir a la escuela.
(Primero el bus hasta la estación de metro de la línea 3 y 30 minutos más en el metro.)
Hoy irá acompañada de su amiga Laura. Hace un día un poco lluvioso y frío. Es extraño por que es ya 25 de mayo. Le dice adiós a su madre y se ha ido a buscar a Laura a su casa.
Cuando Laura sale por la puerta, aún abrochándose la chaqueta, sonríe al verla.
—¡Hola!—dice Laura.
—¡Hola!—responde Mariona—. Qué bien. Hoy vamos juntas al cole.
Empiezan a caminar juntas hacia la parada del bus, esquivando los charcos de la lluvia. Al principio hablan de lo de siempre: deberes, profesores, algún examen que les preocupa. Pero poco a poco se quedan sin hablar y se quedan en silencio. El bus llega casi vacío. Se sientan juntas al fondo. Las ventanas están empañadas por el frío y Laura empieza a dibujar con el dedo en la ventana.
—¿No te parece raro el día? —pregunta Mariona mirando fuera.
—Un poco —responde Laura—. Pero me gusta. Es como si todo fuera más lento.
Mariona dice que sí con la cabeza. No sabe muy bien por qué, pero también siente que ese día es distinto. Al bajar del autobús bajan a la estación de metro, todo sigue igual… y a la vez no. Hay la misma gente de siempre, el mismo sonido. Pero ellas no corren. Sienten que caminan más despacio. Cuando llega el metro, entran y se agarran a la barra. El vagón se llena poco a poco. Una mujer lee, un niño mira por la ventana, alguien escucha música demasiado alta y otros hablan más bajito.
—¿Alguna vez has pensado en bajarte en una parada que no sea la de la escuela? —dice de repente Laura.
Mariona la mira, sorprendida.
—¿En otra?
—Sí… no sé. Solo por ver qué pasa, nos divertimos un poco, ¿no?
A Mariona se le dibuja una sonrisa en la cara
—Nunca lo había pensado.
El metro avanza estación tras estación. Las paradas se anuncian, las puertas se abren y se cierran. Todo como siempre.
Hasta que Laura la mira.
—¿Y si hoy lo hacemos?
Mariona duda. Piensa en la escuela, en la hora, en lo que “toca hacer”.
Luego mira por la ventana.
—Vale —dice finalmente.
Y cuando el metro se detiene en la siguiente parada, las dos salen. Salen a la calle y todo está muy tranquilo Hay unas pocas gotas que chocan contra el suelo pero nada extraño. Empiezan a andar. Ven una cafetería de estas modernas con luces de neón en la entrada de color rosa y con flores decoradas en la puerta. Entran.
Entonces se sientan a una mesa, Mariona mira el reloj un poco intrigada y dice:
-No sé si tendríamos que volver.
-¿Por qué? ¿Tienes miedo? —le pregunta Laura.
-No, pero es que si mis padres se enteran de que he hecho esto...
-Vale, pues volvemos, -dice Laura.
Se vuelven a la parada del bus corriendo. Entran, se miran entre sí sin decir nada. Ahora no saben por qué pero el tiempo es como si hubiera vuelto. Han llegado a la parada de la escuela.
Se miran entre sí.
-¿Lo podríamos hacer algún otro día? -pregunta Laura.
-Si, aunque tendremos que ir antes porque hemos perdido media hora de clase.
Se miran y se ríen y entran a la escuela.
(Primero el bus hasta la estación de metro de la línea 3 y 30 minutos más en el metro.)
Hoy irá acompañada de su amiga Laura. Hace un día un poco lluvioso y frío. Es extraño por que es ya 25 de mayo. Le dice adiós a su madre y se ha ido a buscar a Laura a su casa.
Cuando Laura sale por la puerta, aún abrochándose la chaqueta, sonríe al verla.
—¡Hola!—dice Laura.
—¡Hola!—responde Mariona—. Qué bien. Hoy vamos juntas al cole.
Empiezan a caminar juntas hacia la parada del bus, esquivando los charcos de la lluvia. Al principio hablan de lo de siempre: deberes, profesores, algún examen que les preocupa. Pero poco a poco se quedan sin hablar y se quedan en silencio. El bus llega casi vacío. Se sientan juntas al fondo. Las ventanas están empañadas por el frío y Laura empieza a dibujar con el dedo en la ventana.
—¿No te parece raro el día? —pregunta Mariona mirando fuera.
—Un poco —responde Laura—. Pero me gusta. Es como si todo fuera más lento.
Mariona dice que sí con la cabeza. No sabe muy bien por qué, pero también siente que ese día es distinto. Al bajar del autobús bajan a la estación de metro, todo sigue igual… y a la vez no. Hay la misma gente de siempre, el mismo sonido. Pero ellas no corren. Sienten que caminan más despacio. Cuando llega el metro, entran y se agarran a la barra. El vagón se llena poco a poco. Una mujer lee, un niño mira por la ventana, alguien escucha música demasiado alta y otros hablan más bajito.
—¿Alguna vez has pensado en bajarte en una parada que no sea la de la escuela? —dice de repente Laura.
Mariona la mira, sorprendida.
—¿En otra?
—Sí… no sé. Solo por ver qué pasa, nos divertimos un poco, ¿no?
A Mariona se le dibuja una sonrisa en la cara
—Nunca lo había pensado.
El metro avanza estación tras estación. Las paradas se anuncian, las puertas se abren y se cierran. Todo como siempre.
Hasta que Laura la mira.
—¿Y si hoy lo hacemos?
Mariona duda. Piensa en la escuela, en la hora, en lo que “toca hacer”.
Luego mira por la ventana.
—Vale —dice finalmente.
Y cuando el metro se detiene en la siguiente parada, las dos salen. Salen a la calle y todo está muy tranquilo Hay unas pocas gotas que chocan contra el suelo pero nada extraño. Empiezan a andar. Ven una cafetería de estas modernas con luces de neón en la entrada de color rosa y con flores decoradas en la puerta. Entran.
Entonces se sientan a una mesa, Mariona mira el reloj un poco intrigada y dice:
-No sé si tendríamos que volver.
-¿Por qué? ¿Tienes miedo? —le pregunta Laura.
-No, pero es que si mis padres se enteran de que he hecho esto...
-Vale, pues volvemos, -dice Laura.
Se vuelven a la parada del bus corriendo. Entran, se miran entre sí sin decir nada. Ahora no saben por qué pero el tiempo es como si hubiera vuelto. Han llegado a la parada de la escuela.
Se miran entre sí.
-¿Lo podríamos hacer algún otro día? -pregunta Laura.
-Si, aunque tendremos que ir antes porque hemos perdido media hora de clase.
Se miran y se ríen y entran a la escuela.