Autor/a
EspectroAlbino
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

Una mala decisión

Me despierta el primer rayo de luz de la mañana. Abro los ojos y lo primero que veo es el cartel de la estación del metro de Urquinaona. Ni siquiera sé qué hora es, siento un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo, “Me han robado la manta mientras dormía, hijos de puta”.
Pasa alrededor de una hora y veo venir de lejos a Ferran (Ferran es un maquinista del metro) y eso significa que es miércoles. Ferran inicia su servicio en esta estación todos los miércoles y me trae un café y un croissant. Siempre charlamos de lo mismo, tiene una sobrina metida en las drogas que acaba de empezar rehabilitación, me pregunta que cómo empecé yo. “¿Qué coño me voy a acordar de eso? Deja de darme el tostón y afloja algo de pasta”.
Pasa un rato y Ferran se levanta dispuesto a marcharse, se da la vuelta de nuevo y me da un billete de diez euros.
—Para que comas algo después, no lo gastes en otras cosas.
—¿Para qué si no? —contesto con ironía.
Ferran baja las escaleras de la estación y se pierde entre la gente mientras yo me dispongo a marchar a mear donde pueda, no sin antes avistar un billete de cinco en el suelo. “Hoy va a ser un buen día”.
Paso las horas pidiendo dinero en la entrada de la estación bajo la mirada de desprecio de muchos de los que se cruzan conmigo, mientras otros sienten lástima por mí. “¿A quién miráis con esa cara? No quiero vuestra lástima, pero si con ella me dais unas monedas supongo que está bien”.
Se acerca la hora de comer algo, así que me dispongo a coger el metro, doy un brinco por encima de la validadora de la estación y me dirijo a las escaleras para bajar a las vías del metro.
—Vamos, Sergio, ¿qué te tenemos dicho? —oigo a mis espaldas, dirigiéndose claramente a mí.
Vaya, son los “seguratas”.
—Ey, perdonad, tenéis razón, lo siento. Tenía hambre y quería atajar hasta Plaza Catalunya. Mejor voy caminando.
Respeto a estos chicos, ellos me conocen ya de hace un tiempo y siempre se portan bien conmigo, me tratan bien, así que respeto cuando me pillan y me voy sin causar un alboroto.
Me dispongo a salir por donde he entrado cuando me topo de frente con Alfredo, mi ex camello. ¿Que por qué “ex”? Bueno, digamos que le robé todo lo que llevaba la última vez. Rápidamente se da cuenta de mi presencia y se dirige enfurecido hacia mí. Trato de dar media vuelta, pero es hora punta y el túnel está repleto de gente, no puedo avanzar apenas mientras que él se abre paso a empujones, ya me tiene.
Se saca del bolsillo algo y noto cuatro golpes en mi pecho, me duele mucho y me flaquean las piernas. Caigo de rodillas y pierdo la sensibilidad de mis dedos. Ese cabrón me ha apuñalado, y no una, sino cuatro veces. La gente empieza a gritar, termino de desplomarme al suelo y, de repente, silencio.
Mientras la vida se me escapa entre los dedos, solo pienso en aquellas palabras de Ferran: “¿Cómo empezaste con todo esto?”
Realmente no puedo recordar cómo empecé con esto, ni cuántos años llevo así, cuándo fue que tomé aquella mala decisión…?