Autor/a
Sardinero
Categoria
Relat lliure
Relat lliure

El mundo impersonal

Nunca es fácil levantarse a las 5:40 de la mañana. Y menos sabiendo que allá donde vas no te espera nadie con una sonrisa en la cara. Pero lo haces. Te duchas, te vistes y te lanzas a la calle en busca de una mirada cómplice que se dispone a hacer lo mismo. Poca gente recorre la calle a esas horas con la mirada decidida. La mayoría de los que me cruzo llevan auriculares, escuchan música, podcast o bien lo tienen para llenar de aún más silencio su espacio personal. Llego al metro, marco mi billete y me dispongo a esperar el metro. No son muchas paradas, solo tres. Pero me basta para darme cuenta de que el mundo se ha convertido en demasiado impersonal. Nadie mira ya a la cara de aquellos con los que compartes espacio. Mucho menos con los que tienen enfrente. La mirada se dirige hacia la pantalla del móvil o de la Kindle. Yo, en cambio, que no me considero mejor ni peor, observo. Me gusta pensar en qué hacen esas personas que no levantan la mirada de sus pantallas. Con quién hablan, qué miran, qué leen. Pocos, o nadie, teclea. ¿Por qué será? Es demasiado pronto, no ha pasada nada aún en el día qué explicar ni compartir. Pero me sorprende una chica joven. Me devuelve la mirada. Y sonríe al saber que no pasa desapercibida. No ha sacado el móvil en todo el viaje. Solo observa. Ya somos dos. Me gusta saber que no soy único. El mundo no está tan perdido. Ambos nos fijamos en otra chica que está tres asientos más allá. Está embarazada y se encuentra de pie. Nadie a su alrededor se ha percatado. ¿Por qué será? Porque nadie de su alrededor ha levantado la mirada para ver el mundo o las personas que le rodean. Ahí permanece hasta que hacemos contacto con la mirada. Se acerca, se sienta y sigue su camino en el metro. Para esto sirve mirar y no estar enganchado a una pantalla. Solidaridad, empatía y atención. Cosas que están faltando en un mundo cada vez más impersonal. Menos mal de que por los altavoces cantan las paradas. Si no, el metro serviría de una cápsula del tiempo en la que no pasa nada. Solo lo que te dice el móvil que pasa. Miren, disfruten y nunca dejen de levantar la cabeza. Hay un mundo real que les espera.