Autor/a
Seta
Categoria
Relat lliure
Historias que salen del metro
Cada noche Pedro baja al metro, pero no baja para viajar. O quizás sí, pero su viaje es un poco diferente. Viaja por los túneles, pero caminando, cuando el metro no funciona. Es una de las personas que mantienen en condiciones los tramos oscuros del metro que habitualmente los millones de pasajeros no ven.
Como cualquiera puede imaginar, es muy normal encontrar objetos en la vía, al lado del andén: un vaso, monedas, un teléfono móvil, un monedero… Pero es mucho más curioso encontrar cosas en las profundidades del túnel a muchos metros de distancia de la estación.
Una vez encontró un trozo de bastón, quizás de aquel día que un pasajero entró con las puertas a medio cerrar y le quedó medio bastón fuera. Otra vez encontró una goma de pelo y hasta un botón. En alguna ocasión encontró un calcetín y hasta un lápiz. ¿Cómo llegaron hasta allí?
Estos objetos normalmente irían a la basura, porque nadie los reclamaría. Sin embargo, Pedro los colecciona. Al acabar su recorrido, los deposita cuidadosamente en una bolsa transparente, como un detective, y coloca una etiqueta con el lugar, la fecha y la hora del hallazgo. Cuando llega a casa, los guarda en una caja encima del armario.
Pedro vive con su abuela, que padece ceguera desde hace unos cuantos años. Con cada objeto que lleva a casa, él construye una historia nueva para contarle. A veces las historias son verosímiles, otras no tanto. Eso no le importa a ninguno de los dos. Para ella, las historias de su nieto son una bocanada de luz en ese mundo oscuro. Para él, el túnel ha dejado de ser oscuro. Los objetos han sido devueltos a la luz después de algún tiempo en la oscuridad.
Como cualquiera puede imaginar, es muy normal encontrar objetos en la vía, al lado del andén: un vaso, monedas, un teléfono móvil, un monedero… Pero es mucho más curioso encontrar cosas en las profundidades del túnel a muchos metros de distancia de la estación.
Una vez encontró un trozo de bastón, quizás de aquel día que un pasajero entró con las puertas a medio cerrar y le quedó medio bastón fuera. Otra vez encontró una goma de pelo y hasta un botón. En alguna ocasión encontró un calcetín y hasta un lápiz. ¿Cómo llegaron hasta allí?
Estos objetos normalmente irían a la basura, porque nadie los reclamaría. Sin embargo, Pedro los colecciona. Al acabar su recorrido, los deposita cuidadosamente en una bolsa transparente, como un detective, y coloca una etiqueta con el lugar, la fecha y la hora del hallazgo. Cuando llega a casa, los guarda en una caja encima del armario.
Pedro vive con su abuela, que padece ceguera desde hace unos cuantos años. Con cada objeto que lleva a casa, él construye una historia nueva para contarle. A veces las historias son verosímiles, otras no tanto. Eso no le importa a ninguno de los dos. Para ella, las historias de su nieto son una bocanada de luz en ese mundo oscuro. Para él, el túnel ha dejado de ser oscuro. Los objetos han sido devueltos a la luz después de algún tiempo en la oscuridad.