Autor/a
Filipo II de Macedonia
Categoria
Relat persones traballadores de TMB
Mil y una vida bajo una cabina
Entre el tumulto de las multitudes contemplo el sol parpadear entre las ventanas, inclinándose al ancho horizonte escarlata y dorado. Mi silencio contrasta con el fulgor sonoro del metal a mis pies, y el esporádico tambaleo que me vuelve a mi ser cada ciertos segundos. Escucho mil y una vidas divulgarse entre el estrecho aire de la cabina de acero; oídos ajenos no son sordos al colectivo, una nueva amistad o un familiar fallecido.
Mil y un rostros, aparecen y se desvanecen, titubean en mí pensar como las estrellas al anochecer llegar, puesto que al helios dormitar, la luna ha de arribar.
Contemplo como si de un paisaje se tratase; varía el día, varía la musa, pero la cabina es la misma. Todos estamos refugiados bajo el mismo delgado y metálico techo que nos conduce a nuestros destinos, escritos en los rieles; sea para fortuna o desgracia.
No sé nombres, únicamente memorias, memorias del mundo entero en mitades, tal cual un lienzo vacío con una misma idea; una silueta circundante que varía al pestañear. Expresiones de todo tipo, abarcan el abanico, más espléndido y genuino de emociones que el rostro humano es capaz de articular.
Envidiosa sea reina Sofía, ya que el mejor museo es efímero y acaba la exposición, en la próxima estación.
Mil y un rostros, aparecen y se desvanecen, titubean en mí pensar como las estrellas al anochecer llegar, puesto que al helios dormitar, la luna ha de arribar.
Contemplo como si de un paisaje se tratase; varía el día, varía la musa, pero la cabina es la misma. Todos estamos refugiados bajo el mismo delgado y metálico techo que nos conduce a nuestros destinos, escritos en los rieles; sea para fortuna o desgracia.
No sé nombres, únicamente memorias, memorias del mundo entero en mitades, tal cual un lienzo vacío con una misma idea; una silueta circundante que varía al pestañear. Expresiones de todo tipo, abarcan el abanico, más espléndido y genuino de emociones que el rostro humano es capaz de articular.
Envidiosa sea reina Sofía, ya que el mejor museo es efímero y acaba la exposición, en la próxima estación.