Autor/a
Pluma inquieta
Categoria
Relat lliure
Sonreir a la vida
María entra en el vagón del metro y se sienta enfrente de una mujer, que está sonriendo.
María se puso a ordenar sus cosas del bolso: guarda el tarjetero, las llaves de su casa y también comprueba que tiene pañuelos de papel.
Cuando ya ha ordenado el bolso, María enfoca la mirada otra vez a la mujer que sonríe. Y, ante su asombro, la mujer continua sonriendo.
María se pregunta qué le pasa a esa mujer, y le pregunta directamente:
“¿Por qué sonríe tanto señora? ¡Hoy es lunes y son las siete de la mañana!”
La mujer le respondió:
“¡Sonrío porque tengo cosas fantásticas en mi vida!. Y por cierto me llamo Carmen, ¿y tú?”
“ Me llamo María. ¿A sí?. ¿Él que tienes tú?”
“Vamos a ver: ¿tienes trabajo y tienes un hogar dónde vivir, María?”
“Sí, tengo trabajo y un piso donde vivo con mi familia”.
“María, si no es mucha indiscreción, ¿tienes agua caliente para ducharos, cocina para preparar la comida, nevera, algún aparato calefactor para el invierno y un ventilador para el verano?
“Sí, sí tengo todo eso que dices”
“María, piensa que hay personas sin hogar, que tienen sus dificultades. ¡Es fantástico todo lo que tenemos!”
“Y a lo mejor, incluso María, tienes tiempo libre para estar con tus amigos y familia”
“Pues sí Carmen sí”
“¡Tenemos muchos motivos para sonreír María!”
“Si ya Carmen, pero quien más o quien menos tenemos algún problema”
A lo que Carmen le respondió:
“Si puede ser, lo que a lo largo de la vida desarrollamos recursos y habilidades que nos permiten solucionar esos problemas o llevarlos mejor. Además, la mayoría de personas, gozamos de salud que nos permite vivir.
¡Hay personas invidentes que sonríen. También otras van en silla de ruedas y están alegres porque disfrutan y valoran cada momento de la vida!; aunque tengan momentos de dificultad”
¡Por todos estos motivos yo sonrío a la vida!¡Y disfruto de cada momento!”
Por el camino de mi vida he visto morir a mis padres. Sólo fue un bache que pasé, lo importante es que lo superé. Y a pesar de que, en principio, parece una cosa negativa el hecho de que ya no estén, me ayuda a valorarlos más, a ver todas las cosas que llegaron a hacer por mí. Ya sabes lo que dicen: no sabes el valor de las personas y de las cosas que tienes hasta que las pierdes.
Por eso, cada día (sea lunes, viernes o fin de semana) me digo:
“Que afortunada que soy de tener salud, de tener un hogar donde vivir, de tener amigos y familia, de tener tiempo libre, de compartir momentos con personas; incluso de poder ampliar mi círculo de amistad”
“Esos son los motivos por los cuáles estoy sonriendo, aunque sean las 7 de la mañana de un lunes.
Es más si estoy hablando contigo, significa que estoy viva y ese es un gran motivo para seguir sonriendo.
Todo en la vida depende de la actitud que tomes en las situaciones que se te presentan”
“Las familias africanas pobres, recorren un montón de kilómetros para conseguir agua y los ves sonriendo en la televisión porque piensan que tienen fuentes o manantiales dónde ir a buscar agua”
“En cada situación en la que estés María, hay cosas positivas siempre (a veces no las vemos a primera vista y necesitamos un rato para verlas). Quédate con esas cosas y no con las negativas. Todo depende del cristal con que se mira.
Eso hará que tu día sea bueno. Da igual la hora que sea y tampoco importa el día: si lunes, viernes o fin de semana”
“¡Te deseo que te vaya muy bien el día, María!”
“¡Muchas gracias Carmen, igualmente!”
Moraleja: ¡¡Sonriamos más a la vida, por favor!!”
María se puso a ordenar sus cosas del bolso: guarda el tarjetero, las llaves de su casa y también comprueba que tiene pañuelos de papel.
Cuando ya ha ordenado el bolso, María enfoca la mirada otra vez a la mujer que sonríe. Y, ante su asombro, la mujer continua sonriendo.
María se pregunta qué le pasa a esa mujer, y le pregunta directamente:
“¿Por qué sonríe tanto señora? ¡Hoy es lunes y son las siete de la mañana!”
La mujer le respondió:
“¡Sonrío porque tengo cosas fantásticas en mi vida!. Y por cierto me llamo Carmen, ¿y tú?”
“ Me llamo María. ¿A sí?. ¿Él que tienes tú?”
“Vamos a ver: ¿tienes trabajo y tienes un hogar dónde vivir, María?”
“Sí, tengo trabajo y un piso donde vivo con mi familia”.
“María, si no es mucha indiscreción, ¿tienes agua caliente para ducharos, cocina para preparar la comida, nevera, algún aparato calefactor para el invierno y un ventilador para el verano?
“Sí, sí tengo todo eso que dices”
“María, piensa que hay personas sin hogar, que tienen sus dificultades. ¡Es fantástico todo lo que tenemos!”
“Y a lo mejor, incluso María, tienes tiempo libre para estar con tus amigos y familia”
“Pues sí Carmen sí”
“¡Tenemos muchos motivos para sonreír María!”
“Si ya Carmen, pero quien más o quien menos tenemos algún problema”
A lo que Carmen le respondió:
“Si puede ser, lo que a lo largo de la vida desarrollamos recursos y habilidades que nos permiten solucionar esos problemas o llevarlos mejor. Además, la mayoría de personas, gozamos de salud que nos permite vivir.
¡Hay personas invidentes que sonríen. También otras van en silla de ruedas y están alegres porque disfrutan y valoran cada momento de la vida!; aunque tengan momentos de dificultad”
¡Por todos estos motivos yo sonrío a la vida!¡Y disfruto de cada momento!”
Por el camino de mi vida he visto morir a mis padres. Sólo fue un bache que pasé, lo importante es que lo superé. Y a pesar de que, en principio, parece una cosa negativa el hecho de que ya no estén, me ayuda a valorarlos más, a ver todas las cosas que llegaron a hacer por mí. Ya sabes lo que dicen: no sabes el valor de las personas y de las cosas que tienes hasta que las pierdes.
Por eso, cada día (sea lunes, viernes o fin de semana) me digo:
“Que afortunada que soy de tener salud, de tener un hogar donde vivir, de tener amigos y familia, de tener tiempo libre, de compartir momentos con personas; incluso de poder ampliar mi círculo de amistad”
“Esos son los motivos por los cuáles estoy sonriendo, aunque sean las 7 de la mañana de un lunes.
Es más si estoy hablando contigo, significa que estoy viva y ese es un gran motivo para seguir sonriendo.
Todo en la vida depende de la actitud que tomes en las situaciones que se te presentan”
“Las familias africanas pobres, recorren un montón de kilómetros para conseguir agua y los ves sonriendo en la televisión porque piensan que tienen fuentes o manantiales dónde ir a buscar agua”
“En cada situación en la que estés María, hay cosas positivas siempre (a veces no las vemos a primera vista y necesitamos un rato para verlas). Quédate con esas cosas y no con las negativas. Todo depende del cristal con que se mira.
Eso hará que tu día sea bueno. Da igual la hora que sea y tampoco importa el día: si lunes, viernes o fin de semana”
“¡Te deseo que te vaya muy bien el día, María!”
“¡Muchas gracias Carmen, igualmente!”
Moraleja: ¡¡Sonriamos más a la vida, por favor!!”