Autor/a
GabrielL
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 anys
Centre escolar
Col.legi Sagrada Família- Horta
UN VIAJE ESPACIAL
Había una vez un día como cualquier otro, yo estaba volviendo solo del cole en autobús. Estaba a punto de bajarme en la parada cerca de mi casa cuando, ¡fium!, el autobús desapareció.
Aparecí en el mismo sitio de Barcelona. Era nuestro barrio, pero todo era diferente: los edificios eran mucho más altos, los autobuses iban por el aire y la gente volaba con patinetes con alas y lanzaba rayos por los ojos… Tenía miedo de salir del autobús, pero cuando por fin me decidí, una luz iluminó la parada y entonces, otra vez, el autobús desapareció.
Esta vez el lugar era muy distinto. Parecía otra época, como cuando la Tierra se estaba formando. Todo estaba lleno de lava y hacía muchísimo calor. Caminé un rato y dejé el autobús atrás, porque parecía que se había estropeado. Entonces vi el primer ser vivo: era un microorganismo súper pequeño, más pequeño que una célula. Lo pude ver porque nuestra vista estaba súper desarrollada.
Después de un rato, me entró miedo y volví al autobús porque echaba de menos a mi familia y a mis amigos. Cuando subí, empezó otro viaje en el tiempo. Esta vez fuimos al futuro: un futuro donde se podía viajar por la Luna en un transporte parecido a un tranvía, pero con las vías en el aire. También había robots que barrían las calles y trabajaban en las cafeterías. Era un futuro muy diferente.
De repente, el autobús empezó a hacer ruidos raros: “¡crash, crash, brrr!”. Pensé que se iba a romper para siempre, pero entonces apareció una luz muy brillante. Cerré los ojos muy fuerte… y cuando los abrí, estaba otra vez en mi parada de siempre, en la Barcelona de siempre.
Todo parecía normal. Los edificios eran los de siempre, los autobuses iban por la carretera y la gente caminaba tranquila. Bajé del autobús y miré hacia atrás, pero ya no tenía nada especial.
Cuando llegué a casa, a la misma hora de siempre, nadie sabía nada de lo que había pasado, no me creían. Pero yo sí, yo sabía que aquello no había sido un sueño. Y desde ese día, cada vez que subo a un autobús, miro por la ventana… por si vuelve a hacer “¡fium!” y empieza otra aventura.
Y colorín colorado, este viaje en autobús… puede que no haya terminado.
Aparecí en el mismo sitio de Barcelona. Era nuestro barrio, pero todo era diferente: los edificios eran mucho más altos, los autobuses iban por el aire y la gente volaba con patinetes con alas y lanzaba rayos por los ojos… Tenía miedo de salir del autobús, pero cuando por fin me decidí, una luz iluminó la parada y entonces, otra vez, el autobús desapareció.
Esta vez el lugar era muy distinto. Parecía otra época, como cuando la Tierra se estaba formando. Todo estaba lleno de lava y hacía muchísimo calor. Caminé un rato y dejé el autobús atrás, porque parecía que se había estropeado. Entonces vi el primer ser vivo: era un microorganismo súper pequeño, más pequeño que una célula. Lo pude ver porque nuestra vista estaba súper desarrollada.
Después de un rato, me entró miedo y volví al autobús porque echaba de menos a mi familia y a mis amigos. Cuando subí, empezó otro viaje en el tiempo. Esta vez fuimos al futuro: un futuro donde se podía viajar por la Luna en un transporte parecido a un tranvía, pero con las vías en el aire. También había robots que barrían las calles y trabajaban en las cafeterías. Era un futuro muy diferente.
De repente, el autobús empezó a hacer ruidos raros: “¡crash, crash, brrr!”. Pensé que se iba a romper para siempre, pero entonces apareció una luz muy brillante. Cerré los ojos muy fuerte… y cuando los abrí, estaba otra vez en mi parada de siempre, en la Barcelona de siempre.
Todo parecía normal. Los edificios eran los de siempre, los autobuses iban por la carretera y la gente caminaba tranquila. Bajé del autobús y miré hacia atrás, pero ya no tenía nada especial.
Cuando llegué a casa, a la misma hora de siempre, nadie sabía nada de lo que había pasado, no me creían. Pero yo sí, yo sabía que aquello no había sido un sueño. Y desde ese día, cada vez que subo a un autobús, miro por la ventana… por si vuelve a hacer “¡fium!” y empieza otra aventura.
Y colorín colorado, este viaje en autobús… puede que no haya terminado.