Autor/a
UNA
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 anys
Centre escolar
Escola Parc del Guinardó
Relat escolar

UNA NOCHE EN COCHERAS

Hace unos días, Claudia, una niña de 11 años, con el pelo largo hasta media espalda, de color castaño claro, con muchas pecas, una gran sonrisa en la cara y muy despistada, estaba volviendo del colegio a su casa en metro, cuando, sentada en un asiento del final se quedó dormida. Cuando Claudia se despertó, se encontró en cocheras, donde pasan las noches los metros. Allí todo estaba oscuro y la única luz que había era la de la casita del señor o señora que trabaja en aquellas cocheras que además de oscuras estaban muy sucias y llenas de polvo. Claudia buscó dentro de todos los metros que había allí alguna cosa para distraerse, cuando encontró a un señor de unos 70 años, llamado Daniel Longbopop, que era el señor que trabajaba allí limpiando el metro. Daniel, debido a su edad, tenía una barba blanca muy larga con una trenza muy bien hecha y un cabello del mismo color también muy largo, que estaba atado con una coleta baja. A él le gustaba hacer muchas cosas, sabía tejer, a menudo iba en bici, le gustaba leer, pero, lo que más le gustaba en el mundo era hablar y conversar con la gente. Daniel le contó a Claudia que él era el hermano del Mago Pop y el sobrino de Neville Longbotton, un antiguo estudiante de Hogwarts, una escuela de magia y hechicería.

Claudia y Daniel estuvieron hablando y jugando durante mucho rato, sobre todo al veo-veo y al piedra papel o tijeras, hasta que llegó la hora de acostarse y Claudia se puso a dormir tumbada en unos asientos del metro que estaban en fila recta.

Al día siguiente, cuando Claudia se despertó, se encontró en un asiento del metro, pero ahora estaba rodeada de gente, pensó que el metro se había puesto en marcha cuando ella aún estaba durmiendo. Cuando miró por la ventana vio un letrero de color azul, que era el de la línea de metro que cogía para volver del colegio. Cuando se fijó en el nombre de la parada se dio cuenta de que, estaba en la parada donde tenía que bajar para llegar a su casa, así que decidió salir rápidamente del vagón.

De camino a su casa, Claudia estaba muy emocionada pensando en cómo les explicaría a sus padres todo lo que había vivido esos dos días pero también un poco nerviosa por si ellos estuvieran muy preocupados por ella. Por eso, se decepcionó un poco cuando, al llegar a casa, sus padres la recibieron como siempre, preguntando cómo le había ido el colegio. Claudia se sorprendió cuando vio que sus padres hablaban como si se hubiera ido de casa por última vez ese mismo día, entonces pensó que quizá solo se había dormido algunas paradas de metro y que el resto de la noche sólo había sido un sueño.