Autor/a
Onel Contreras
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 13 a 17 anys
Centre escolar
La Salle Girona
Relat escolar

Vacaciones de ensueño

Me gustaría decir que Juan y María son la pareja ideal, pero claramente nadie coincide con esa idea. Se dignaron a reconocerse en la reunión de la promoción del curso 2009, ya que en su etapa escolar digamos que había tensión, pero no era esa que les hubiese gustado tener. Por acto del destino, empezaron a interactuar, y allí sí que se reveló su verdadera química y al poco tiempo se casaron.

Todo surgió bastante idílico, parecía sacado de películas, pero el amor es como una vela: al encender la mecha, se corre el riesgo que la pasión se acabe; y, de hecho, con el pasar de los años, esa conexión brillaría por su ausencia.

Juan, de naturaleza bohemia y soñadora quiere luchar por perdurar su amor, y siguiendo el consejo de su amigo Pablo, decide ir con su amada un fin de semana al nuevo hotel del Tibidabo. Al enterarse María de la notica, recordó que hacía un par de años, ese mismo hotel fue clausurado por extraños sucesos y desapariciones, pero al ver la ilusión en la cara de su compañero, decidió no darle importancia, muy a pesar de esas malas vibras que sentía en el cuerpo.

Pasaron los dias y los preparativos se iban haciendo. Al llegar la noche anterior y cegada por esa sensación de sentirse vigilada e insegura, María acude a la Iglesia, uno de los pocos lugares a los que ella puede llamar hogar y sentirse verdaderamente escuchada. Pero esta vez su refugio se sintió más como las puertas del mismísimo infierno: Al arrodillarse para rezar, empezó a escuchar unos portazos; al voltear la cabeza sintió una presión en el vientre, que desencadenó en la caída de la estatua de la virgen María, que, con la mirada ensangrentada y el impacto de la caída, causó el apeamiento y la perdida de conciencia de María.

Al despertar, todo fue una ensoñación, pero del impacto salió corriendo a casa callándose lo sucedido.

Salieron temprano por la mañana hacia lo que sería su transporte, el famoso funicular “La Cuca de Llum”. Al subirse ya se escuchaba el va i ven de los cables, el vagón estaba oscuro y olía a óxido y el único punto de luz, parpadeaba como si pidiera clemencia. A medida que iba subiendo, el paisaje se tornó oscuro y frio, el cristal casi opaco, lo más parecido a una mazmorra.

De repente el vagón paró en seco, Juan cayó al suelo y María salió propulsada hacia la pared. De la esquina del vagón se escucharon lamentos caninos y llantos de bebé. La pareja aterrada empezó a golpear de manera inútil toda la superficie del carruaje hasta que se escuchó un golpe seco cerca de Juan. Juan desapareció, dejando en el suelo un anillo y una carta bañada en sangre. Vuelve a parpadear la luz, y en un instante, María vuelve a ver a la Virgen de su ensoñación. Se vuelve a ir la luz, se escuchan risas de llenas y gritos de auxilio. Se vuelve a prender la luz, esta vez de manera aparentemente constante.

El vagón está vacío.