Autor/a
NekaneM
Categoria
Relat escolar
Subcategoria
De 8 a 12 años
Centre escolar
Col.legi Sagrada Família- Horta
Relat escolar

LAS MEJORES AMIGAS

Hola, me llamo Carla, no tengo muchas amigas. Para ir al cole siempre uso el autobús, ese día que fui al autobús me paso una cosa que fue evolucionando. Cuando me subí me senté al fondo de todo con mis cascos, dejé la mochila a un lado y me puse a escuchar música, a la siguiente parada subieron unas abuelitas y las dejé sentar, y detrás de ellas había una niña con el chándal de mi cole, pero nunca la había visto por allí, entonces me acerqué con cara de extrañeza y le dije …
- Oye, no te he visto nunca por mi cole, ¿eres nueva? – le pregunté con entusiasmo.
- Sí, este es mi primer día, es que mi país está en guerra y me he tenido que marchar, por cierto me llamo Naiara –
- Encantada, yo me llamo Carla, si quieres te puedo enseñar el cole, me lo se de memoria –
- Vale, gracias – respondió sonriendo.
Cuando tuvimos que bajarnos porque era la parada, nos pusimos a hablar. El problema era que no iba a mi clase, ella iba a la D y yo a la E. Así que no la vi en todo el día. Al día siguiente cuando salí de casa había salido antes de lo normal para que me volviera a encontrar con Naiara, la verdad era muy maja. Cuando subió en la parada de donde la había visto subir, a mi se me ocurrió que si podía, podría venir a mi casa a jugar, o para hacer los deberes juntas, entonces me acerqué y le dije:
- Algún día querrás venir a mi casa a jugar? – le pregunté.
- Lo siento pero aún tenemos cajas y maletas para abrir, puede que otro día si puedas venir.
- ¿Te ayudo a abrir las maletas y cajas?
- Puede que si, se lo preguntaré a mis padres.
Y nos fuimos otra vez hablando.
Cuando acabó el cole, la esperé a la salida, me fijé de que su mochila estaba un poco sucia. Salió y le pregunté que si ya le habían contestado sus padres. Le habían dicho que sí. Volvimos en el autobús, y justo ese día se estropeó en medio de la carretera, y del frenazo una abuelita se tropezó, Naiara y yo la cogimos rápido, la verdad pesaba mucho. La dejamos en el suelo y no dio las gracias comprándonos unos collares de “BFF” y nos los dio. Nos ayudó a ponérnoslos. Al paso de las semanas nos fuimos haciendo mejores amigas. Y así fue como tuve mi primera mejor amiga para siempre, conocida en el autobús.