Autor/a
Mezquita Casbas
Categoria
Relat lliure
Resistencias cotidianas
Paseo la mirada por el andén. Me gusta ver a las personas que me rodean e imaginar sus vidas: quienes son, adónde van, quién las espera, con qué sueñan… Y ahí, justo bajo el nombre de la estación “Monumental” veo una falda morada, larga, acariciando el suelo. Luego te veo a ti. Nadie más podría moverla así.
El metro nos saluda a la vez que nos reencontramos con la mirada. Subimos, cada una por una puerta sostenidas por la mirada.
Hacía mucho que no nos veíamos, Berta, aunque sabía de ti y tus andares por Amaia, Y, hoy, por fin, sin buscarlo, el azar violeta nos ha cruzado. Tenía tantas ganas de sentir tu abrazo íntimo, un abrazo de energía que viaja por los brazos y calienta el cuerpo entero.
Sagrada Familia
Me confías tus traspiés, tus tropezones y caídas agarrándome fuerte las manos. La tristeza viaja por mi cuerpo. Me susurras acerca de la enfermedad de tu madre, del dolor insoportable al verla encogerse entre las sábanas del sofá cama de tu comedor, de las noches sin fin en bares que no recuerdas, buscando una anestesia que no llega. También de las mañanas que preferirías olvidar. Y, el cansancio camina por mis piernas.
Encants
Me hablas de tu nariz roja de payasa -la de las actuaciones en residencias de ancianos y hospitales-. Me cuentas como ése pequeño botón rojo te ha agarrado de la nariz y te ha levantado después de cada caída: te colocabas la nariz roja mirándote en el espejo, sonriéndote, y hablándote con tu voz de payasa - dices que no sabes de dónde te sale, yo siempre he creído que desde el corazón- Con ella puesta pasabas el aspirador borrando todo lo feo; bajabas al supermercado y llenabas la mochila de provisiones para seguir caminando, la admiración ha asomado a mis ojos y el vagón entero se ha quedado en silencio, prendido de tu voz mágica.
Bac de Roda
Me cuentas que todavía no sabes hacia donde caminas, pero que tu miedo y tu podéis atravesar bosques tupidos y entrar en cuevas oscuras porque siempre lleváis las narices puestas y, una sonrisa se ha paseado por tu cara, mientras nos cogemos las manos.
La Pau
Ya he llegado me dices-
¿Tan rápido?,- me sorprendo.
No te creas-respondes-me ha costado algunos años llegar hasta aquí, también tu llegaras me dices y, desapareces antes de que se cierren las puertas, envuelta en tu nube violeta.
Me ha alegrado verte. ¡Buen viaje amiga!
El metro nos saluda a la vez que nos reencontramos con la mirada. Subimos, cada una por una puerta sostenidas por la mirada.
Hacía mucho que no nos veíamos, Berta, aunque sabía de ti y tus andares por Amaia, Y, hoy, por fin, sin buscarlo, el azar violeta nos ha cruzado. Tenía tantas ganas de sentir tu abrazo íntimo, un abrazo de energía que viaja por los brazos y calienta el cuerpo entero.
Sagrada Familia
Me confías tus traspiés, tus tropezones y caídas agarrándome fuerte las manos. La tristeza viaja por mi cuerpo. Me susurras acerca de la enfermedad de tu madre, del dolor insoportable al verla encogerse entre las sábanas del sofá cama de tu comedor, de las noches sin fin en bares que no recuerdas, buscando una anestesia que no llega. También de las mañanas que preferirías olvidar. Y, el cansancio camina por mis piernas.
Encants
Me hablas de tu nariz roja de payasa -la de las actuaciones en residencias de ancianos y hospitales-. Me cuentas como ése pequeño botón rojo te ha agarrado de la nariz y te ha levantado después de cada caída: te colocabas la nariz roja mirándote en el espejo, sonriéndote, y hablándote con tu voz de payasa - dices que no sabes de dónde te sale, yo siempre he creído que desde el corazón- Con ella puesta pasabas el aspirador borrando todo lo feo; bajabas al supermercado y llenabas la mochila de provisiones para seguir caminando, la admiración ha asomado a mis ojos y el vagón entero se ha quedado en silencio, prendido de tu voz mágica.
Bac de Roda
Me cuentas que todavía no sabes hacia donde caminas, pero que tu miedo y tu podéis atravesar bosques tupidos y entrar en cuevas oscuras porque siempre lleváis las narices puestas y, una sonrisa se ha paseado por tu cara, mientras nos cogemos las manos.
La Pau
Ya he llegado me dices-
¿Tan rápido?,- me sorprendo.
No te creas-respondes-me ha costado algunos años llegar hasta aquí, también tu llegaras me dices y, desapareces antes de que se cierren las puertas, envuelta en tu nube violeta.
Me ha alegrado verte. ¡Buen viaje amiga!