Atrapados en el pasado

Javier

Un jueves corriente por la noche, iba de camino a casa después de un duro entreno; aquel día llovía, así que mi amigo Nacho nos propuso a mí y a su hermano Samuel coger el metro. Con la línea verde llegaríamos a nuestra casa en 10 minutos y, mejor aún, no nos mojaríamos.


EL metro no llegaba y las pantallas no funcionaban debido a la lluvia, la gente que estaba esperando se fue y ya solo quedábamos nosotros 3. Cuando estábamos a punto de irnos apareció un tren y nos subimos. Las paradas fueron pasando hasta que en una el tren se paró y se abrieron las puertas, vimos al conductor salir de la cabina y abrir una puerta de la estación. Salimos del tren, e intentamos buscar una manera de salir, pero todo estaba cerrado incluso la puerta por la que se había escabullido el conductor. Entonces nos dimos cuenta de que estábamos atrapados, ninguno de nosotros tenía cobertura y, desesperados por no poder avisar a nuestros padres, buscamos una salida.


Después de un rato sin encontrar una salida ni nadie que nos ayudase, a Samuel se le ocurrió que fuésemos por las vías hasta llegar a otra estación. Caminamos durante media hora y al fin divisamos una parada, corrimos hacia ahí, y cuando llegamos estaba todo destrozado y en ruinas. Encontramos un tren y en el interior se escuchaban ruidos; Nacho, que es muy atrevido comenzó a buscar una entrada.


Vio una puerta que no estaba bloqueada y lo que hallamos fue lo último que hubiésemos esperado. Había una especie de tribu indígena durmiendo dentro, parecía que llevaban años allí, además había una gran cantidad de provisiones e incluso temían cultivos.


Nos armamos de valor para despertar al que tenía un aspecto más joven y cuidado. Al principio estaba en shock, comenzó a delirar y pensamos que estaba loco. Luego se calmó y no contó su historia; ellos llevaban ahí encerrados desde hacía más de 70 años, eran unos refugiados de la guerra civil, que se habían escondido allí para escapar de las bombas. Una bomba taponó la salida y les dejó atrapados, pensaban que la guerra no había acabado, ya que aún no les habían venido a buscar. Entonces se despertaron las otras personas.


Les explicamos hace cuantos años había acabado la guerra y todo lo que había pasado en estos años. Estuvieron tan impactados y dolidos que, cuando les propusimos acompañarlos a la salida, se negaron; llevaban tanto tiempo ahí que para ellos se había convertido en su vida y no estaban preparados para salir al exterior y mucho menos reinsertarse en el mundo actual. Estuvimos un rato hablando y nos fuimos antes de que los trenes comenzasen a funcionar y poder volver a casa.


Cuando llegamos a casa, les contamos la historia a nuestros padres, pero a ninguno nos creyeron, ellos lo tomaron como una excusa y se pensaron que nos habíamos escapado para ir de fiesta. Incito a los lectores más curiosos a que prueben a encontrar la estación abandonada casi al final de la línea verde y lo vean con sus propios ojos.

Categoría de 13 i 17 años. Fert Batxillerat

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