Bachata

Marcos

Desde pequeño siempre me había gustado bailar bachata, de hecho, iba dos veces por semana a clases particulares para mejorar y desarrollar mis habilidades como bailarín. Recibía críticas a menudo por lo que hacía y la gente me decía que no llegaría a nada, incluso yo lo pensaba, pero no lo decía. Cuando tenía tan solo 14 años, mi madre falleció y mi padre me abandonó, por lo que acabé durmiendo en la calle durante mucho tiempo.


Una mañana de verano me desperté y decidí comenzar algo, ya que no podía seguir mendigando por la calle. Fue en ese momento que me pareció buena idea comenzar a bailar en el metro de Barcelona para ganar algo de dinero y por fin poderle dar una utilidad a la pasión que había tenido desde los cuatro años. 


Aunque me daba mucha vergüenza bailar bachata delante de tanta gente desconocida, debía hacerlo para cambiar mi situación. Los primeros días estaba un poco incómodo y es por ello que no bailaba tan bien como lo sabía hacer. A medida que pasaban las semanas, me iba adaptando a esta nueva realidad y a pesar de ganar tan solo seis euros al día aproximadamente, lo seguía haciendo ya que tenía un sueño: impresionar a todos aquellos que me criticaban por hacer bachata. Poco a poco iba conociendo a gente nueva con la que coincidía bastante a menudo. Esas personas eran las que me daban fuerza y ánimos para seguir bailando en el metro de Barcelona con el objetivo de cumplir mis sueños. 


De vez en cuando me encontraba a gente de la que antes era mi clase y la gran mayoría se reía de mí. En esos momentos me entraban ganas de tirar la toalla y rendirme, pero recordé una frase que me dijo mi madre antes de morir: Dios les da las batallas más duras a sus mejores caballeros. Esto me dio mucha fuerza para seguir adelante y no dejarlo. 


Un día como lo era cualquier otro, estaba bailando en la línea uno cuando vi entrar a un hombre en traje, muy bien peinado, y con un reloj muy caro en la muñeca. A pesar de que yo estaba muy concentrado bailando, notaba que él se estaba fijando en mí. Cuando yo estaba a punto de salir para entrar a otro vagón, se acercó y me dijo que trabajaba en una empresa que contrataba a bailarines para que apareciesen en las mejores películas y series con reconocimiento mundial. Además, me dijo que yo tenía mucho talento y que le encantaría que fuera con él a París, para que comenzara a trabajar con ellos. Sin pensármelo dos veces, le dije que sí y al cabo de dos días emprendimos nuestro viaje rumbo a la capital francesa.


Durante los meses que estuve ahí, aprendí mucho y me llegó una oferta de Netflix para aparecer en una película que estaban haciendo. Esta película se lanzó cuatro  meses más tarde y cuando llegó a España, todos mis excompañeros me enviaron mensajes disculpándose y diciéndome lo asombrados que estaban. Finalmente, después de mucho trabajo, había conseguido mi sueño y además estaba trabajando con la mayor empresa cinematográfica del mundo. Y no solo eso, estaba ganando mucho dinero y me pude comprar mi primer piso, donde vivo con mi mujer y mis dos hijos hasta el día de hoy. Jamás olvidaré lo que pasé en mi infancia y nunca me habría imaginado que gracias al metro de Barcelona estaría donde estoy hoy día.


 


 

Categoría de 13 i 17 años. Fert Batxillerat

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