Ha valido la pena

Ramón

Recibo la llamada que estaba esperando. Al escuchar el mensaje cuelgo inmediatamente y me apresuro para llegar al coche y, al intentar iniciar el motor, se estanca y deja de funcionar. Sin otra opción decido dirigirme al metro.


Jadeando, me siento e inquieto balanceo mis pies pensando que tengo que llegar a tiempo. En medio de la oscuridad del túnel, el metro da un frenazo y se abren las puertas por una avería. Actuando por impulso, decido salir y comenzar a correr. Nunca me había dado cuenta de la extensión de esos túneles, a la que me alejo unos 50 metros me doy cuenta de la estupidez que he cometido al salir del tubo, y este empieza a arrancar. Por cada paso que doy el metro se acerca más a mí. Me tropiezo, caigo tendido sobre el suelo y acabo aceptando el destino que se me viene encima. De repente, en lo que creo que va a ser mi final, el metro pasa por encima de mí, sin rozarme ni un solo pelo. Pero la electricidad que pasaba por los raíles hace que cierre los ojos.


Me despierto en el hospital, con la mirada de un bebé frente a mis ojos. Ese es mi hijo, la causa de esta aventura y la razón por la que me he jugado la vida, no me quería perder su nacimiento. Puede que todo haya sido una insensatez, pero ha valido la pena por ese único segundo de contacto visual. 

Categoría de 13 i 17 años. Fert Batxillerat

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