La misteriosa estación de metro

Nil

Cuentan las malas lenguas que en el centro de Barcelona hay una estación de metro abandonada, por donde pasa un convoy siempre vacío y sin conductor. Nunca nadie ha logrado encontrar el lugar exacto. Por eso, juntamente con mis amigos, decidí ir en busca de la estación. 


Primero teníamos que averiguar en qué zona de Barcelona estaba y para ello tuvimos que buscar en los mapas antiguos. Fuimos al ayuntamiento para pedir si nos podían dejar algún mapa y, para sorpresa de todos, nos dieron uno. Nos lo llevamos a casa y, una vez desplegado el mapa, empezamos a buscar. En un libro, que conseguimos en la biblioteca, vimos que decían que la estación está cerca del Paseo de Gracia. Sin embargo, no encontrábamos nada. Estamos desesperados porque no había ni rastro. Empezamos a conspirar sobre por qué no estaba ahí, así que decidimos ir a investigar.  


Para poder caminar sin peligro, fuimos a las 00:30, porque el metro no funciona. Nos colamos en la estación de Passeig de Gràcia y con linternas caminamos por las vías. Fuimos pasando parada por parada, pero no había ni rastro. Después de estar caminando dos horas, vimos algo que nos empezó a asustar. Era una luz cálida, como la luz de las farolas de los pueblos. Al acercarnos, nos dimos cuenta de que era una estación, pero no una normal, sino una con una luz diferente, y parecía abandonada. Al subir al andén, no había ningún nombre de estación como normalmente y las escaleras estaban tapiadas.


Nos quedamos atónitos al descubrir y poder confirmar que la leyenda era cierta. El problema era que no veíamos el tren fantasma. después de unos minutos investigando, mi amigo, Gilberto encontró, al apoyar la mano en un azulejo de la pared, una puerta secreta. Esta conducía a la verdadera estación perdida. Al entrar vimos el tren, el cual estaba vacío y sin conductor. Quisimos entrar para confirmar que no había nadie, pero no podíamos salir. Las puertas están bloqueadas y al entrar la cabina, el tren se empezó a mover.  


Pasaron 20 minutos en los que el tren no paro, hasta que llegamos a la estación de Diagonal. Al salir nos encontramos con mucha gente. Decidimos salir a la calle y ya era de día. En el móvil ponía que eran las 12:15. Nadie sabía que había pasado. Fuimos a casa y mis padres me preguntaron cómo había ido la fiesta. Yo no entendía nada, pero preferí no contar nada y mis amigos tampoco. Quisimos mantener ese secreto por siempre. 

Categoría de 13 i 17 años. Fert Batxillerat

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