Querido diario --13/08/2008

Cristina

Hoy me desperté temprano para prepararme. Había quedado con mis amigos para pasar el


día en Barcelona. Bajé a desayunar, luego hice la mochila y mis padres me llevaron a la


estación de Igualada, donde nos encontramos todos.


Cuando llegamos a Barcelona, fuimos directos a comer. Elegimos McDonald's para no


perder mucho tiempo. Después dimos una vuelta por las tiendas y me compré un vestido y


una falda. Más tarde, pasamos la tarde en la playa hasta que empezó a oscurecer.


Después de tomar un helado y pasear, nos dirigimos al metro. De repente, Martina dijo que


había escuchado un ruido. Mariona le dijo que se lo estaba imaginando, pero poco después


fue ella quien gritó asegurando que alguien nos seguía. Cristina intentó tranquilizarnos, pero


ya empezábamos a ponernos nerviosas.


Nos apresuramos hasta el metro y, ya dentro del tren, nos relajamos. A esas horas había


muy poca gente. En la siguiente parada, los pocos pasajeros que quedaban se bajaron, y


un hombre subió al vagón de al lado. No le dimos importancia, hasta que Mariona susurró


que era el mismo que nos había seguido. Pensamos que era coincidencia, pero cada vez


que mirábamos, parecía acercarse más.


Decidimos cambiar de vagón. Al llegar a nuestra parada, bajamos deprisa. Entonces, el


hombre también se bajó. De repente, las luces parpadearon y nos quedamos a oscuras.


Salimos corriendo hacia la salida, pero estaba cerrada. Solo vimos una puerta abierta: la del


baño. Nos metimos dentro y nos escondimos en un cubículo. Intentamos llamar a la policía,


pero entre la falta de batería y la mala cobertura, no pudimos.


Escuchamos la puerta abrirse. Unos pasos avanzaban. Los cubículos se iban abriendo,


golpe tras golpe. Cuando llegó al nuestro, empujamos la puerta con todas nuestras fuerzas


y salimos corriendo.


Llegamos al andén. Nos detuvimos justo antes de las vías. Entonces, aparecieron varios


hombres, armados. Aterrorizados, dimos un paso atrás. El tren se acercaba.


Los disparos sonaron antes de que pudiéramos reaccionar.


Caímos a las vías.


Así fue como aquel 13 de agosto del 2008 morí.

Categoría de 13 i 17 años. Institució Igualada

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