El hombre del vagón
El tren se desliza por los carriles del metro de Barcelona.
El mar de gente subía y bajaba; el vagón cinco iba casi vacío, cuando noté algo desesperante: un hombre de traje negro, con un sombrero que le cubría los ojos; a pesar de ese detalle, sé que él me miraba fijamente. Estaba sentado frente a mí y el hecho que ese desconocido no tenga reflejo... era aún más escalofriante.
Mi único deseo en ese momento: que no notase mis nervios, estaba por lograrlo pero... mis manos sudorosas, me delataron.
- Siempre me sorprende lo poco que las personas saben disimular - dijo el desconocido con sonrisa cuadrada.
El tren se detuvo en ‘Paral·lel’, mi parada.
- Puedes bajar ahora y olvidarlo todo - me susurró. - O puedes ayudarme a salir de aquí.
Las puertas se abrieron, contemplé mi salida y luego al hombre misterioso. Tomé mi decisión y me levanté de mi butaca.
El hombre volvió a mostrar su sonrisa cuadrada; aquella sonrisa que me daba escalofríos.
Y en el reflejo del ventanal... desaparecí.
El tren cerró sus puertas.
Categoría de 13 i 17 años. Institució Igualada