El último metro

Iván

2:37 a.m., la estación de metro vacía. En ella solo se encuentra Marcos, que vuelve a casa después de celebrar el 27 cumpleaños de un amigo suyo. Las luces parpadean. De fondo, un sutil y, a la vez, escalofriante goteo de una tubería mal ajustada o un grifo mal cerrado rompe el silencio. Llega el tren. Frena bruscamente. Cuando Marcos está a punto de subir ve a un hombre extraño. Está sentado en su trono reciclable, vestido con unos trapos curtidos por el tiempo y sonríe.


El hombre, con una voz débil, pero a la vez profunda, dice:


--Este tren… será el último que tomarás.


Marcos siente un escalofrío por todo el cuerpo, pero decide ignorar al extraño hombre. De repente se apagan las luces. Vuelven. El hombre ha desaparecido. Se volvieron a apagar. Al volver a encenderse, el hombre aparece a menos de medio metro de Marcos. El hediondo aroma del hombre recorre todos y cada uno de sus órganos. El hombre repite:


--Este es el último tren que tomarás.


Entonces el hombre procede a meter la mano en el bolsillo del cual sobresalía algo parecido al mango de un puñal. El hombre, con un veloz gesto saca la mano del bolsillo. Un papel.


--Porque… es el último que pasa a esta hora, luego toca taxi y están carísimos.


 

Categoría de 13 i 17 años. Institució Igualada

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