17 de noviembre
Ricardo, un hombre de 50 años, había nacido en Aragón, pero a la temprana edad de 7 años se mudó junto a sus padres y sus dos hermanas a Barcelona. Su familia era humilde, su padre trabajó toda la vida como conductor de metro mientras que su madre permanecía en casa cuidando de él y sus hermanas.
A sus 18 años, Ricardo dejó los estudios, ya que no había nada que le apasionara, así que su padre le obligó a ponerse a trabajar. Y así fue, empezó a hacer lo mismo que aquella persona que él consideraba su mayor referente, su padre; se sacó los títulos necesarios y empezó a conducir la línea tres del metro de Barcelona. Lo que él no sabía es que pronto aquella se convertiría en la peor decisión de su vida.
Era un martes, 17 de noviembre, alrededor de las 12 de la mañana, una hora que acostumbraba a ser muy tranquila entre semana. Ricardo conducía la L3 como llevaba haciendo ya 10 años. Llegaba a la estación de Plaza Lesseps, cuando de pronto el mundo se apagó ante sus ojos. Una chica joven de unos 19 años acababa de saltar a las vías del tren y él lo había visto todo en primera línea. Paró el tren en seco y, muerto de miedo, se apresuró a llamar a la ambulancia; cuando llegaron, él permanencia en shock por lo que acababa de presenciar. No tenía fuerzas siquiera para explicar lo sucedido a las autoridades. Por su mente solo pasaban dos preguntas: ¿por qué una chica tan joven y guapa decidiría acabar con todo tan pronto?¿Qué la empujó a hacerlo de aquella manera tan atroz?
Al llegar a casa su mujer, Laura, le esperaba impaciente, estaba consternada por lo sucedido. En cuanto entró por la puerta corrió a abrazarle, ambos lloraron juntos hasta que Ricardo recuperó medianamente la compostura y pudo explicarle con detalle lo que había pasado.
Dos semanas después, Ricardo se reincorporó al trabajo, pero ya nada era lo mismo, ya no le parecía un lugar feliz sino aterrador y triste. Ese mismo día tuvo que pasar por la estación de Plaza Lesseps; aquella parada se había convertido en su mayor pesadilla, con la chica como protagonista. Cada vez que pasaba por ahí le venía a la mente el rostro de aquella joven.
Dos años después, Ricardo continuó su vida con normalidad. Había tenido una hija preciosa a la cual llamó Rocío y se había mudado junto a su mujer a un acogedor apartamento en pleno centro. Parecía que había olvidado lo sucedido aquel 17 de noviembre. Pero de pronto… Mientras conducía el metro como de costumbre, empezó a sentirse diferente; un aire frío recorrió todo su cuerpo y un silencio abismal inundó el ambiente. Frente a él en el mismo andén que dos años atrás, aquella joven le estaba esperando.
Categoría de 13 i 17 años. Fert Batxillerat