Manzanita

Luchin117

Había una vez una niña que vivía en Barcelona y le encantaba explorar la ciudad en metro. Un día, mientras viajaba por la línea amarilla, compró una deliciosa manzana para disfrutar en su camino.


Sin embargo, la emoción de viajar por todas las líneas de metro de Barcelona hizo que la niña se olvidara completamente de su manzana. La dejó en un asiento y se bajó en su siguiente parada sin darse cuenta de que había perdido su fruta.


La manzana solitaria se quedó allí, esperando ser encontrada por alguien que la apreciara. A medida que los pasajeros iban subiendo y bajando del tren, la manzana se movió de un asiento a otro, hasta que finalmente terminó en el suelo.


Pero incluso en el suelo, la manzana no se rindió. A pesar de los pisotones y la suciedad, la manzana seguía siendo una deliciosa fruta, llena de sabor y vitaminas.


Día tras día, la manzana viajaba por todas las líneas de metro de Barcelona, observando a la gente que la rodeaba mientras ella misma seguía siendo ignorada. Pero aún así, la manzana no perdió la esperanza de ser encontrada por alguien que la apreciara.


Finalmente, después de muchos días de viajar sola, la manzana fue descubierta por un niño que estaba de pie junto a ella en el metro de la linea verde. El niño la recogió y, para su sorpresa, encontró una manzana perfectamente buena y sabrosa.


El niño disfrutó de la manzana con alegría, agradecido de haberla encontrado. Y la manzana finalmente había cumplido su propósito: ser apreciada por alguien que entendiera su valor, después de haber recorrido todas las líneas de metro de Barcelona.

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