Un día perfecto

Monrhey

Yulian, un joven aventurero, entró en la estación de metro de Sagrada Familia, ansioso por explorar Barcelona. Era su primera vez en la ciudad y estaba emocionado por descubrir sus maravillas usando el transporte público.


Yulian se quedó maravillado por la arquitectura impresionante de la estación y se preguntaba qué sorpresas le esperaban en su viaje en metro. Entró en el tren y se sentó cerca de la puerta, con los ojos brillantes de expectativa. Observó cómo las estaciones pasaban rápidamente, viendo a la gente entrar y salir en cada parada.


El metro se adentraba en los túneles. Yulian comenzó a charlar con un anciano sentado junto a él. El hombre compartió historias de la ciudad, recomendaciones de lugares para visitar y pequeñas anécdotas personales. Yulian se sintió afortunado de haber conocido a alguien tan amable.


El metro los llevó a la estación de Passeig de Gràcia, donde Yulian decidió cambiar de transporte. Salió y se encontró con el ruido de la ciudad. Decidió tomar un autobús para continuar su aventura. Subió al autobús y se sentó junto a la ventana, disfrutando del paisaje que se desplegaba frente a él.


En cada parada, Yulian observaba a la gente subir y bajar del autobús. Notó la variedad cultural y lingüística de Barcelona, escuchando diferentes idiomas y viendo a personas de todas partes del mundo. Se puso contento al ver cómo la ciudad era un lugar de culturas y nacionalidades, y se sintió agradecido por tener la oportunidad de ser parte de esa mezcla vibrante.


Después de un rato en el autobús, Yulian decidió aventurarse en un tranvía. El sonido de la campana anunciaba la llegada del tranvía, y se subió con entusiasmo. Mientras el tranvía avanzaba por las calles, Yulian se dejó llevar. Las estrechas calles estaban llenas de vida, con músicos callejeros, terrazas de cafés y boutiques encantadoras.


Para terminar su día de exploración, Yulian eligió alquilar una bicicleta y recorrer la playa de la Barceloneta observando el paisaje y el sol cayendo para que se alzara la luna.


Mientras iba con la bicicleta recorriendo la playa notaba que el viento le daba en la cara. Ya era de noche y tenía que volver a su casa. Se alegró mucho por conocer Barcelona y estuvo muy agradecido por usar el transporte público que le permitió llevarle de un lado a otro.


 


 

Categoria de 13 a 17 anys. Institut Miquel Tarradell

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