Apocalipsis
El metro es un lugar frecuentado diariamente por miles de personas de diferentes barrios, gustos y etnias. Era un domingo por la tarde, y Pau Mata salía de un partido de fútbol, desolado por la triste derrota de su equipo contra el C.P. Sarrià.
Pau estaba sentado en la parada de metro de Paseo de Gracia, esperando el metro para llegar a su casa y estirarse en la cama. Pero no era un día normal, se notaba algo distinto en el aire, como si algo acechase en la oscuridad.
El chirrido de los frenos del metro a lo lejos avisó de su inminente llegada. Pau se levantó, entró y se sentó en el primer asiento que encontró. Se puso a escuchar música con el móvil, pero su extenuación causó que sus párpados se cerrasen lentamente como si de unas cortinas se tratasen.
Cuando Pau abrió los ojos, el metro ya estaba parado, con las puertas abiertas y así desierto, como si estuviesen esperando que abandonase el vagón. Pau volvió en sí y salió rápidamente, pero se percató de que esa no era su parada. De hecho, no la había visto nunca.
En el cartel correspondiente, donde debería aparecer el nombre de la estación, solo se veían símbolos extraños, sacados de una película alienígena. Sacó su móvil para intentar descubrir su ubicación exacta, pero su móvil no tenía cobertura, cosa que era extraña dado que estaba en el centro de Barcelona y no perdido por la montaña. Pau, desconcertado, se dirigió a la salida de la estación para intentar situarse y poder volver a su añorada casa.
El panorama que se encontró le dejó anonadado: edificios derruidos, coches en llamas y nadie en el horizonte con quién hablar. Pau, aterrorizado por lo que acababa de ver, volvió a entrar a la estación. El metro comenzó a hacer un ruido, avisando que volvería a partir. Él, sin otra alternativa, entró corriendo para no quedarse en ese lugar sacado de una película sobre el Apocalipsis.
Ya en el metro, Pau vio a un hombre a lo lejos y, en busca de respuestas, comenzó a correr para conseguir hablar con él. Éste, al ver que le perseguían, se puso a correr en dirección contraria.
Desgraciadamente, Pau tropezó y se dio un golpe en la cabeza con un asiento. La voz de un anciano despertó a Pau, que estaba estirado en medio del vagón. Abrió los ojos y se encontró rodeado de gente, observándole como si de un loco se tratase.
Ese día Pau llegó a su casa como cualquier otro día, se duchó y se puso a jugar a la consola, ignorando todo lo que le había pasado. Nunca supo si fue una experiencia paranormal o un sueño, pero siempre se quedó con la curiosidad de saber quién era ese señor y qué era ese universo alternativo apocalíptico.
Categoria de 13 a 17 anys. Fert Batxillerat