Marco

Carla

Hoy, día uno de marzo de dos mil veinticinco, hace exactamente diez años del hecho más surrealista que me ocurrió en el metro de Barcelona.


Cada día cojo la línea tres para ir a trabajar a Les Corts. Un día cualquiera, encontré un hombre un poco desaliñado, y con la ropa sucia y deshilachada. Estaba pidiendo caridad a cambio de cantar una canción. Me quedé asombrada al ver el talento que tenía y la pasión con la que lo hacía a pesar de, por lo que parecía, vivir una vida miserable junto a la estación del metro. Seguí viéndolo diariamente, y me tiraba horas escuchándolo, deslumbrada por aquella voz angelical. Finalmente me acerqué a él y le pregunté su nombre. Se llamaba Marco, y me explicó que siempre había soñado con ser cantante, al igual que su ídolo, Bob Marley. También me contó que su vida nunca había sido fácil, ya que cuando tenía quince años sus padres fallecieron y se vio solo con la única compañía de su pasión, la música. No pudo acabar los estudios ni conseguir un trabajo estable, por lo que decidió perseguir su sueño a toda costa a pesar de haber acabado viviendo en la calle. No se iba a dar por vencido, y estaba dispuesto a dar su vida por la música. Tras ese día no lo volví a ver más. Temía que le hubiese pasado algo terrible y pregunté a todas las personas que se encontraban en la estación si lo habían visto. Al parecer, fui la única que se había fijado en él, teniendo en cuenta la cara que ponían al escuchar mi pregunta. Estuve unas cuantas semanas investigando, pero no dejó huella. Parecía que se hubiese esfumado, llevándose con él su gran talento.


Un día escuché una voz que me resultó familiar. Ahí estaba Marco, rodeado de gente que le rogaba una foto o su firma, y con dos grandes vigilantes de seguridad a ambos lados. Cuando me vio se acercó con una sonrisa de oreja a oreja y me dio las gracias por haber sido la única persona que confió en él. Me explicó que tras hablar conmigo, acudió a una productora de música y le publicaron una canción. La gente empezó a interesarse por él y ganó una cantidad de dinero. Pronto haría una gira por España. Sin embargo, me advirtió, que cada día cogería la línea tres para acompañarme hasta el trabajo y así poder vernos. Nos convertimos en grandes amigos, y él en una gran estrella. A día de hoy seguimos encontrándonos cada mañana para coger el metro. Marco me enseñó que los sueños, con mucho esfuerzo y empeño son posibles.

Categoria de 13 a 17 anys. Fert Batxillerat

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