Ciberataque
Como es habitual en mis días de fin de semana, cojo el metro (L3) en la Zona Universitaria, en lo alto de la ciudad, para bajar a la playa y poder disfrutar de la costa Mediterránea que la ciudad de Barcelona ofrece.
Estos últimos meses la Ciudad Condal ha podido ser la sede del campeonato de la Copa América, y en consecuencia la ciudad ha sido invadida por turistas de todas partes del mundo. Hoteles, bares, restaurantes, paseos y transportes públicos han estado funcionando a máxima potencia. Es por ello que para la ciudad la seguridad ha sido muy importante.
Sentado en el metro de la línea de trenes de la que dispone la ciudad desde hace cien años me dirijo al Paseo Marítimo, como cualquier sábado de mis fines de semana. A diferencia de otras ocasiones, me está causando inquietud el hecho de que haya cuatro personas vestidas de negro que llevan en mano una especie de bolsa o maletín. Estoy convencido de que podría ser un inhibidor de señal más que una bomba, eso son palabras mayores. Después de no haber quitado el ojo durante los quince minutos que llevo aquí sentado, decido contactar con los agentes de TMB para reportar la incidencia. Dos paradas después de la llamada, dos señores de paisano se suben al tren y se acercan a mí (sabían cómo iba vestido). Después de explicarles la situación de manera discreta toman acción y con sus dispositivos móviles hacen una serie de chequeos rutinarios y concluyen que el grupo de personas que levanta sospechas dispone de un dispositivo capaz de interferir con las comunicaciones del tren con el que pueden alterar el funcionamiento del mismo de manera remota.
Ya teniendo conocimiento de la situación a la que estábamos expuestos, rápidamente los agentes contactan con las oficinas y el maquinista para detener el tren de manera segura. Una vez activado el protocolo de seguridad en el Metro de Barcelona, se desplegaron unidades policiales a la zona para tomar posesión de la situación y para detener a los posibles perpetradores. En todo momento mantuve la tranquilidad por el simple hecho que veía como de controlada y preparada estaba la respuesta frente a una situación de ciberataque.
Me sentía como un detective que trabajaba para la inteligencia nacional, y no voy a mentir, me estaba encantando. Después de evacuar todo el tren e investigar a la banda criminal organizada los agentes de seguridad e investigadores determinaron la posibilidad de un ataque a otro tren de pasajeros.
La mañana ha sido rápida y distinta y no he podido llegar a la playa, pero después de haber pensado en todo lo que ha pasado y haber sido uno de los responsables junto al equipo de TMB de poder haber evitado una catástrofe me enorgullece. Al cabo de un par de semanas seré llamado para declarar todo lo que sucedió y acabar de cerrar el caso.
De ahora en adelante vivo más tranquilo sabiendo que la organización encargada de controlar el servicio del del Metro, que utilizo frecuentemente, evoluciona con los avances tecnológicos para combatir los ataques.
Categoria de 13 a 17 anys. Fert Batxillerat